Un correcto manejo del pastoreo con suplementación y estricto control sanitario permiten lograr mil kilos de carne por hectárea al año.
Por INTA Balcarce.
Un sistema ganadero basado en pasturas perennes y una rotación de cultivo de maíz y verdeos de invierno, combinado con suplementación y corral estratégico permiten alcanzar, en un año, una producción de más de mil kilogramos de carne por hectárea.
Técnicos del INTA Balcarce llevan adelante un sistema de producción con altas cargas, que entre otras cosas, implica modificar la dinámica de trabajo en función de las necesidades del sistema. Una combinación flexible entre el pastoreo, la suplementación y el corral permiten sostener en el sistema, cargas superiores a 4,5 cabezas por hectárea, durante todo el año.
El esquema propone maximizar el uso de pasturas perennes durante la mayor parte del año mediante un pastoreo rotativo y combinarlo, de manera flexible, con la suplementación y el corral. En estos últimos, se utiliza el silaje de maíz de planta entera producidos en el sistema. En 70 hectáreas, cuentan con aproximadamente 50 de pasturas (festucas puras y consociadas con leguminosas) y 20 de una rotación de maíz para ensilar. En invierno, se le suma la avena.
La parte del campo que se dedica a la agricultura tiene el objetivo de potenciar a la actividad ganadera. Dicho de otra manera, el cultivo que es transformado en reserva forrajera permite regular la carga durante aquellos momentos en que la producción de las pasturas disminuyen considerablemente, por ejemplo en el invierno. En este sentido, el corral actúa como un complemento del sistema ganadero con base pastoril.
El momento de trasladar a los animales se define cuando el pastoreo, aún con suplementación, no es capaz de sostener las altas cargas. En este momento es necesario readecuar la carga, situación que es frecuente en el invierno. El regreso al pastoreo se define con la capacidad de rebrote de la pastura. Los animales retornan al pastoreo cuando se prevé, en base a las condiciones climáticas futuras y la disponibilidad de agua en el suelo, un rápido aumento del crecimiento de las pasturas. En este caso el corral es utilizado en la terminación de una parte del rodeo, lo que proporciona una importante herramienta que permite planificar el momento de las ventas con una muy buena terminación.
Una cuestión de manejo
De acuerdo con los especialistas del INTA Balcarce, la clave de este sistema está en el manejo. La dinámica del pastoreo combinado con la suplementación y el corral, se pueden aplicar en otras zonas. Es importante analizar cada caso y reconocer las diferentes herramientas que son parte de este sistema de producción y que algunas de ellas se pueden ajustar a la realidad de cada región y de cada productor ganadero. No se puede copiar un paquete cerrado.
La elección de las especies de pasturas utilizadas se ajusta al ambiente en el que tendrá que producir. De esta manera, en lotes encharcables se utilizan festucas continentales puras o consociadas con trébol blanco y rojo, y en las lomas, festuca mediterránea consociada con alfalfa. La clave del manejo es mantener a las plantas que componen el tapiz vegetal con una estructura cespitosa, con alta proporción de hojas jóvenes. Esto se logra con un correcto pastoreo en el momento adecuado.
El efecto de una buena administración
Una buena administración de la dieta no sólo acarrea beneficios económicos, sino que además, las pasturas bien manejadas mejoran las ganancias de peso y, por lo tanto, la producción de carne por hectárea. Además, provoca un efecto positivo sobre la calidad de la carne. Se obtienen altos niveles de producción y se logra terminar un animal pesado dentro del año de engorde, con alta calidad.
Vía Revista Chacra, 31 de julio.


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