Según el relevamiento de Caprolecoba, en el oeste bonaerense se registraron subas de menos del 1% en litro y hasta un 2% en kilogramo de proteína.
«Con una merma suave en los sólidos de la leche remitida en septiembre, los precios percibidos por los tamberos se movieron muy poco. Podríamos decir «en cámara lenta». En este mes, en la Cuenca Oeste, se mantuvieron casi estables en términos de $/litro, y no llegaron a mejorar ni 2% en $/KPT, respecto del mes anterior. Mientras que en la comparación interanual, la mejora (en pesos corrientes), se ubicó entre 47,75 y 48,50% en $/litro, y entre 45,50% y 46,30 en $/KPT», informó Daniel Villulla, gerente de la Cámara de Productores de la Cuenca Oeste de Buenos Aires.
De acuerdo a los datos relevados por la entidad, el precio al productor se ubicó entre $3; $3,08 y $3,14, respectivamente según la escala del tambo. En términos de kilogramo de proteína, el precio varió entre $88,41; $90,51 y $92,56.
«La percepción que transmiten los tamberos de la Cuenca Oeste es que estamos parados en una foto, ajustada y momentáneamente buena (los aceptablemente eficientes, puede cerrar el número del mes), que se enmarca en una película que ha sido mala por dos años seguidos (malas pasadas del clima, precios planchados), y que nos impone como prioridad nuestro saneamiento financiero, a las puertas de un nuevo turno de endeudamientos (vinculados a los insumos y servicios de confección de reservas e implantación de los cultivos de verano). Sin que sepamos con una mínima certeza, si podremos resolver esa necesidad», reflexionó Villulla.
Por otra parte, alertó sobre el momento «delicado y complejo» para el sector, en el que los empresarios de la producción lechera deberán ser muy cuidadosos y poner en juego todas sus destrezas para salir airosos hacia adelante. Al respecto identificó varias «luces de alarma que se están encendiendo» como el hecho de que en la licitación de Argelia, donde habitualmente se colocan varios miles de toneladas de Leche en Polvo, este año no se pudo colocar nada, ya que acapararon la demanda los neozelandeses y europeos. También puntualizó que hay algunas empresas de primera línea que ya acumulan stocks significativos para «aguantar» la situación, y que los balances de las dos industrias más grandes del país arrojan resultados negativos.
Fuente: Infortambo, 16 de octubre.


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