La ganadería de precisión crece con el uso de nuevas tecnologías para la alimentación.
Por Mariela Vaquero.
La intensificación en los sistemas pecuarios avanza, alentada hoy, especialmente, por los buenos precios de la carne y de la leche. Y si se pretende mejorar el resultado de la empresa, afinar el manejo de la alimentación es decisivo. Con ese objetivo, en el 5° Congreso de Nutrición y Forrajes Conservados realizado en Rosario se presentaron las últimas tecnologías para apuntar a una ganadería de precisión.
Aunque la henificación es el sistema de conservación de forraje más difundido en Argentina, su producción suele ser ineficiente y en muchos casos de baja calidad.
Para mejorar la situación hay que pensar en la producción por hectárea y no por animal, y lograr estabilidad en la producción, indicó el ingeniero Pablo Cattani, docente de la Universidad Católica de Córdoba, quien detalló los pasos a seguir para lograr un heno de calidad.
De acuerdo al técnico, antes de sembrar las pasturas se deben elegir bien los lotes, diagnosticar su fertilidad y aptitud para determinar el potencial productivo, y establecer un plan de fertilización. Es muy importante clausurar los lotes destinados a conservación de forrajes a fin de obtener un heno de mejor nivel nutritivo y a menor costo, subrayó.
En cuanto a densidad de siembra, Cattani sugirió no menos de 18 kg/ha de alfalfa o 250-280 plantas por metro cuadrado. Además, recomendó concentrar la producción de heno en épocas que favorezcan su secado: Con bajas temperaturas, el secado disminuye, haciéndose casi nulo por debajo de los 15ºC, precisó.
Finalmente, una vez confeccionado es fundamental categorizar el heno de acuerdo a su calidad para identificar qué rollo o fardo se le suministrará a cada categoría animal según sus requerimientos, remarcó el docente.
Según datos de INTA, la superficie de la forrajera estrella, la alfalfa, se redujo a 2,5 milllones de hectáreas en Argentina; a pesar de que el potencial de las variedades trepó de 8.000 kg de materia seca/ha/año a 15.000. Entretanto, el aprovechamiento de los alfalfares a campo, es bajo, apenas el 60% del total producido.
Para Miriam Gallardo, de INTA Castelar, las pasturas de alfalfa son muy buenas para la salud del ganado; sin embargo, utilizadas solo para pastoreo directo son mal aprovechadas y pueden generar problemas metabólicos: La selectividad del ganado genera desbalances de energía y proteína, y desórdenes como empaste, acidosis o hipomagnesemia, detalló la investigadora. Además, a raíz de la estacionalidad, la alfalfa presenta disponibilidad limitada en otoño-invierno y baja calidad en verano. Para conservar la calidad del forraje y suministrarlo a lo largo del año se puede recurrir a la henificación, silaje o henolaje. Así, se incrementa su eficiencia de conversión en producto y la rentabilidad del sistema.
El heno de alfalfa es clave como fuente de fibra para equilibrar dietas en base a pasto fresco; y si el forraje se cosecha con mucha hoja, también es una fuente de proteínas, afirmó Gallardo.
Por otra parte, el ensilaje de la leguminosa brinda fibra y proteína pero escasa energía, siendo una buena alternativa para suplementar silo de maíz o sorgo, o para sustituir a la pastura cuando las condiciones climáticas no permiten el pastoreo normal.
Julio Godoy, asesor de empresas lecheras, decidió reemplazar pastoreo mecánico por ensilaje de alfalfa en tambos de gran escala por cuestiones operativas.
En silo de alfalfa hay que trabajar duro durante tres meses hasta terminar la confección, en pastoreo mecánico se trabaja duro todo el año, señaló. Otra ventaja es que logró estabilizar la producción de leche, evitando las oscilaciones a lo largo del año. En contra, juegan un mayor costo de confección, y la necesidad de un tapado inmediato y pisado agresivo para evitar la generación de ácido butírico.
Las opciones para una alimentación eficiente son varias y habrá que analizar cuál es la tecnología más conveniente para cada establecimiento. Como dijo Godoy: El sistema correcto es aquel que cada productor pueda manejar bien y eficientemente.
Fuente: Clarín, Suplemento Rural, 12 de noviembre.


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