Creció 10,3%; también lo hizo el consumo.
La producción y el consumo de carne crecieron en 2013 un 10,3 y un 9,4 por ciento, respectivamente, en comparación con 2012, según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra). Además, la faena se incrementó 11,5 por ciento, con un total de 12,7 millones de cabezas faenadas. No obstante, el informe alertó sobre que en diciembre pasado la faena de hembras llegó a 46 por ciento, lo que significa que los ganaderos se están desprendiendo de las vacas. Eso limitará la cantidad de novillos en los próximos años. Un factor que está impulsando el alza de los envíos de hacienda a faena es la sequía que afecta a zonas clave de la ganadería de cría, como la cuenca del Salado.
Según el informe, las exportaciones de 2013 también subieron 8,9% respecto de 2012, para alcanzar las 195.000 toneladas de res con hueso. Por primera vez en tres años las exportaciones suben, aunque «en términos históricos la presencia de la carne argentina en las góndolas del mundo fue de las más pobres de la historia», destacó el trabajo. Ciccra calculó que ese volumen se ubica en el cuarto lugar de las exportaciones más bajas de los últimos 54 años.
Las ventas al exterior de carne representaron apenas el 6,8% de la producción total. El resto fue consumido por el mercado interno.
En la primera reunión de la Mesa de Ganados y Carnes, organizada por el Ministerio de Agricultura, el titular del área, Carlos Casamiquela, expresó su acuerdo con la propuesta de llevar el porcentaje de producción de carne vacuna a 20 por ciento.
Agricultura, además, dijo que el Gobierno impulsará la transparencia en el mercado de la ganadería y de la carne, mediante la fiscalización de la faena y del comercio.
En el encuentro, los técnicos de la Mesa de Enlace presentaron un documento en el que proponen la eliminación de los derechos de la exportación a la carne y de los Registros de Operaciones de Exportación (ROE), entre otras medidas. También propusieron políticas de incentivo a la producción de animales pesados.
Fuente: La Nación, 16 de enero.


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