Estiman que pasarán al menos seis años para recuperar pasturas.
Por Roberto Seifert.
A cuatro meses de la erupción del volcán Puyehue, la situación en las mesetas rionegrina y chubutense se sigue complicando con la mortandad de ovinos. La llegada de las cenizas, que ayer tuvo un nuevo embate, complicó aún más la situación provocada por una prolongada sequía.
Los pronósticos más optimistas indican que, si deja de caer ceniza y si se registraran lluvias normales, se necesitarían por lo menos seis años para recuperar las pasturas. «A partir de allí se podría comenzar a repoblar los campos y retomar la actividad productiva con lo que queda de los rodeos, porque los productores se han quedado sin recursos económicos y financieros para comprar ovejas», dijo ayer el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Juan Goya, para quien es muy difícil cuantificar las pérdidas.
En esta época, que es de parición, «se va a dar la mayor cantidad de muerte de ovejas», agregó el dirigente, que reconoció la ayuda ya efectuada por los Estados nacional y provincial contemplados en las leyes de emergencia, con subsidios y pasturas. Pero dijo que esa asistencia es insuficiente por la gravedad de la situación. «Se necesita una batería de medidas. Se está muriendo mucha hacienda, el gobierno nacional debe poner fondos y planificar la ayuda para superar esta situación que no sólo afecta al productor, sino también a las comunidades locales», señaló el presidente de CRA.
Goya, oriundo de Esquel, Chubut, habló ayer en una conferencia de prensa en la sede capitalina de la entidad, y estuvo acompañado por el presidente de la Federación de Sociedades Rurales del Chubut, Ernesto Siguero, y por su par de la Federación de Sociedades Rurales de Río Negro, Luis Sacco.
Según Siguero, en Chubut las zonas más afectadas son las de Gan Gan, Gastre y Lagunita Salada, donde los productores padecen los peores estragos en sus economías, con campos que comienzan a abandonarse. «La crisis es social, los campos quedan vacíos y los productores emigran», dijo el productor.
«Antes de la sequía, que comenzó hace cuatro años, en la provincia había un rodeo de entre 4.000.000 y 4.500.000 ovinos. Entre mortandad y desprendimiento de animales (venta obligada y traslado a otras zonas más favorables) esa cifra se redujo en un millón de cabezas. Con la llegada de las cenizas los rodeos se afectaron entre un 30 y un 80 por ciento la carga animal, según los campos. Sólo después de fin de año podremos saber con exactitud las pérdidas sufridas», dijo Siguero.
En Río Negro, la situación es tanto o aún más grave, especialmente en el departamento de Pilcaniyeu. Según el dirigente y productor Sacco, «la sequía bajó el rodeo de ovinos de 2.500.000 cabezas a 1.800.000, mientras que en vacunos esa relación pasó de 750.000 cabezas a 320.000 y la ceniza mató, según los campos, entre el 15 y el 80 por ciento de los animales».
Por último, Goya se refirió al clima y dijo que en estos momentos de sequía, «el promedio anual de lluvias es de 60 milímetros…; no es nada», dijo, al compararlo con las precipitaciones registradas en épocas normales para esta parte de la Patagonia, que son de entre 150 y 300 milímetros.
Fuente: La Nación, 29 de septiembre.


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