En una jornada organizada por el INTA y la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce se definieron los puntos clave de esta materia.
Las prácticas agronómicas modernas apuntan a ser cada vez más precisas en el uso de los recursos ambientales y los agroinsumos.
En el caso de la ganadería, el concepto de precisión no debería asociarse primariamente a las maquinarias y el uso de aparatos de monitoreo, sino, fundamentalmente, a la disponibilidad de información sobre los factores principales que determinan la producción forrajera y cómo ellos interactúan con el ambiente edafo?climático y con el cultivo. En ello juegan un papel principal el régimen térmico e hídrico, la profundidad del suelo y su capacidad de retención hídrica.
Se asocia corrientemente este tipo de prácticas precisas a lo que se denomina agricultura o ganadería por ambientes, en alusión a la identificación de suelos con diferente potencial de respuesta al agregado de insumos, particularmente fertilizantes.
Sin embargo, la precisión es un concepto mucho más amplio, que debe considerar aspectos decisivos como las diferencias climáticas entre sitios a los efectos de evitar la generalización de recomendaciones agronómicas a diferentes ambientes. Esto es, por ejemplo, momentos, dosis y combinación de nutrientes en las operaciones de fertilización.
Precisamente, en el marco de la jornada Pasturas 2012: hacia una ganadería competitiva y sustentable, que organizó la semana pasada el INTA y la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce en Mar del Plata, uno de los temas abordados fueron las pasturas de precisión.
«Con respecto a las pasturas de precisión, estamos avanzando en diferentes frentes. Uno de ellos es el desarrollo de buenas prácticas de manejo (BPM)», dijo Mónica Agnusdei, técnica del INTA Balcarce.
En el caso de la siembra y el pastoreo, por ejemplo, los momentos óptimos son altamente dependientes de los requerimientos térmicos de las pasturas para alcanzar los momentos claves de desarrollo.
Avances
«Tenemos información para una amplia gama de forrajeras que permiten definir con razonable precisión las ventanas de mayor seguridad de implantación, de manera específica por ambiente», dijo.
«También usamos el mismo tipo de criterio de requerimiento térmico para las recomendaciones en cuanto a momento óptimo para el primer pastoreo en el año de implantación (toda vez que haya buen piso), velocidad de rotación en las diferentes estaciones, etcétera», agregó.
Según se explicó en la jornada, en el tema fertilización de pasturas se desarrollaron criterios de precisión espacio temporal de las dosis aplicadas mediante el fraccionamiento estratégico en superficie.
«Con ello se apunta a reducir la dosis total aplicada sin perder efectividad y eficiencia, logrando un mejor aprovechamiento del N nativo del suelo. Además, el fraccionamiento permite lograr una oferta escalonada de forraje, hecho importantísimo para evitar la producción innecesaria de excedentes», afirmó.
Por otra parte, se lograron ajustar modelos para el diagnóstico de nutrición mineral en planta en diferentes condiciones ambientales y se están desarrollando métodos expeditivos para el diagnóstico de deficiencias a campo.
«En una etapa próxima también abordaremos el diagnóstico nutricional con sensores de reflectancia», anticipó Agnusdei.
Entre otros disertantes, en la jornada Daniel Rearte, coordinador nacional del programa carnes del INTA, repasó la evolución de las investigaciones en producción animal en el país.
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 31 de marzo.


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