Gestión selectiva de los operadores locales.
Por Esteban D´Apice.
Al cierre de esta columna, anteayer, era posible atribuir sensaciones diferentes entre los productores agropecuarios bonaerenses.
En primer término, de satisfacción, sin duda, por lluvias generosas que habrían cubierto una amplia zona ganadera y de cultivos, con registros entre los 50 y hasta 170 milímetros, cuya absorción permitirá, posiblemente, agregar kilos a las haciendas que se mantienen en el sistema pastoril de engorde.
Frente a esa buena nueva, el tratamiento legislativo en la provincia de un paquete fiscal que podría elevar sustancialmente el impuesto inmobiliario rural, con sellos incluidos, provocó un rechazo generalizado y la protesta de no comercializar productos del campo entre jueves y domingo.
Entre tanto, la operatoria semanal en el Mercado de Liniers mostró un acelerado crecimiento de la oferta dada la exhortación de referencia, formulada por la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), y la Sociedad Rural Argentina, propuesta que se tradujo en ingresos superiores a los habituales: 9986 cabezas el martes y 11.686 el miércoles, luego de las 3128 exhibidas el lunes.
Atento a ello, los frigoríficos consumeros y usuarios de planta que cubren el abastecimiento de la Capital Federal y determinadas zonas del Gran Buenos Aires intervinieron con interés sostenido para «cubrirse» de posibles faltantes en la oferta de ayer, pero sin forzar la competencia y manteniendo una brecha relevante en los precios, según se fijaron sobre conjuntos calificados de engorde a corral (feedlot), o racionados y los de campo de preparación incompleta.
Con un total general negociado de 25.473 animales hasta el jueves, los ganados chicos representaron el 49,40 por ciento equivalente a 12.585 vacunos, de los cuales 5357 fueron terneros, 5314 novillitos y sólo 1914 vaquillonas.
Los valores promedio oscilaron de esta forma: en machos, 11,30/12,40 pesos por medianos de 351/390 kilogramos, $ 10,70/11,70 los de 391/430 kg y $ 8,60/10,30 los regulares; en el rango 300/350 kg, $ 11,80/13 los especiales a buenos y $ 10/11,50 los incompletos. Las hembras se cotizaron en 10/11,30 pesos las medianas, $ 9,40/10 las de 391/430 kilogramos y $ 8/9 las de preparación deficiente.
Los registros destacados fueron $ 13,30 por machos de 351 kg, 13,30 por terneros de 350 kg y $ 12 en vaquillonas de 351 kilos.
Novillos
La categoría más representativa de la especie constituyó el 16,38% del total comercializado, equivalente a 4172 novillos que pesaron en promedio 488,86 kilos, esto es, 9,50 kg más que en el ciclo precedente.
Estos fueron los precios obtenidos usualmente: $ 10/11 por livianos de 431/460 kg, $ 9,50/10,50 los de 461/490 kg, $ 9,40/10,30 con 491/520 kg y $ 8,80/10 los de mayor peso. Para destacar, 11,70 pesos con 433 kg, $ 11,56 con 444 y 454 kg y $ 11,42 con 464 kilos.
En negocios directos se acordaban anteayer 18 pesos por kilogramo de carne para novillos con certificado, de peso no mayor de 450/460 kilos, en tanto que hasta 500/510 kg, la propuesta era de $ 17,40/17,50 y con más de 530 kg, hasta 17 pesos. Por los destinados al consumo, de entre 410/430 kilogramos, podían obtenerse 18/18,50 pesos, pasándose a $ 19/19,10 por jaulas de livianos en el segmento 360/370 kilos.
En opinión de un avezado martillero, todos esos valores resultaban inferiores a los que se marcaban en Liniers.
Exceso de vacas
Como consecuencia del exceso de envíos, las distintas clasificaciones de vacas debieron adjudicarse con plaza encalmada y sin recuperar las visibles desventajas que mostraron últimamente los precios.
El total general comercializado fue de 8218 animales equivalente al 32,26% de la entrada, y la variación de precios fue la siguiente: $ 7/7,80 por las especiales a buenas y $ 4,80/6,80 por las regulares, mientras que se canalizaron en $ 4/4,50 la conserva buena y en $ 2,80/3,50 las inferiores, con varios cortes entregados a $ 2,60, $ 2,50 y 2,30 pesos.
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 12 de mayo.


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