Por Carlos Marín Moreno.
En muchos campos ganaderos pampeanos ha llovido bien en la segunda quincena de febrero y durante los primeros días de marzo, pero recién comienzan a recuperarse, con poco volumen de pasto disponible. Los pastizales naturales rebrotan lentamente luego de la sequía estival y son bajas las producciones de maíz para grano o silo y de sorgo para pastoreo.
«En diciembre-enero, los servicios se resintieron por la falta de forraje y puede haber un 3% de pérdida en el porcentaje de preñez, aunque ese factor se compensaría con el mayor número de vientres entorados durante 2011», afirma Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero. Mientras, se siguen guardando bastantes terneras porque hay muchos campos vacíos o con baja carga. «En la última vacunación -la segunda de 2011- se habrían encontrado 1,7 millones de cabezas más que un año atrás, de los cuales cerca de la mitad serían terneros», destaca Iriarte.
«Los invernadores están queriendo sembrar verdeos de invierno y praderas, y compran rollos por el temor de que pasemos del calor al frío en pocas semanas», agrega Iriarte. Las reservas forrajeras son entre un 40 y 50 por ciento inferiores a las del año anterior. «Sigue habiendo poca hacienda gorda disponible y la perspectiva es que la oferta se mantendrá baja dos años por lo menos, por lo cual es difícil pensar que el consumo interno supere los 55-57 kilos per cápita en este año», agrega.
«La industria avícola sin subsidios no podrá sostener los altos niveles de producción de los últimos años. En diciembre de 2011 se midió un consumo de 42,5 kilos de pollo por habitante, que va a ser muy difícil de mantener si aumentan los precios al público en el futuro», conjetura Iriarte.
Las exportaciones de carne están cada vez más complicadas por un tipo de cambio que se rezaga. «En enero se embarcaron sólo 15.000 toneladas. Hasta hace poco ese factor fue compensado por el aumento de los precios FOB, pero ese proceso puede interrumpirse si Europa continúa en crisis», advierte el analista.
En síntesis, se vislumbra un negocio ganadero con buenos precios en 2012 -no excelentes como dos años atrás-, que confrontan con una recuperación de los costos por aumentos en personal y en combustibles, y con la inflación que erosiona mes a mes los precios reales del ganado.
Fuente: la Nación, Suplemento Campo, 10 de marzo.


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