Por el momento, los industriales no creen que se pueda salir del esquema de exportaciones cuotificadas porque no hay suficiente oferta de novillo gordo.
Tanto ruido en la cadena tuvo derivaciones políticas. La Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados realizó el martes pasado una reunión especial para tratar la crisis de la carne. Los legisladores quieren que Moreno les explique por qué y cómo interviene en el mercado. En particular, quieren saber el criterio por el cual a algunos frigoríficos se les otorga pre-ROE y a otros no.
El encuentro fue un paño de lágrimas, con pases de facturas entre los más y los menos críticos con el Gobierno, pero sirvió para desnudar los desaguisados del oficialismo en los últimos cinco años.
«Se ha llegado al límite», dijo el presidente de la Comisión de Agricultura, Ricardo Buryaile (UCR-Formosa). «Esto es producto de la concentración que afectó a las pymes y a los productores chicos», añadió Ulises Forte (UCR-La Pampa). «Como oposición tenemos que avanzar en la reforma de la Oncca, en la eliminación de las retenciones y en la modificación de la distribución de la cuota Hilton», sostuvo Gladys González (Pro-provincia de Buenos Aires). Por su parte, Christian Gribaudo (Pro-Buenos Aires), subrayó: «La barata de Moreno salió cara; en este último período cayó un 23% la producción, un 37% las exportaciones y un 20% el consumo».
Mientras tanto, el Gobierno parece decidido a usar a la carne como herramienta electoral, de cara a los comicios de 2011. En las últimas semanas se aceleró el plan Carne para todos, así como existe el Fútbol para todos o el Pescado para todos. Vecinos de Lomas de Zamora, Berisso y Merlo, entre otras localidades del conurbano bonaerense, hicieron cola durante horas en puestos móviles para comprar cortes de exportación en cajas de seis kilos a 50 pesos o de diez kilos a 80 pesos. Al deseable fin de que la carne llegue a toda la población, se lo transforma en demagogia para no perder un bastión electoral.
Pero ésa no es la única innovación gubernamental. La presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, acaba de inventar un nuevo verbo: desojizar. Lo aplicó para las relaciones diplomáticas y comerciales con China. ¿Del principal producto de exportación del país con su mercado más importante? Sí.
En rigor, sus palabras revelan que el gobierno argentino ha decidió mantener las restricciones a las importaciones de productos de origen chino poniendo en riesgo exportaciones por 1400 millones de dólares de aceite de soja. Es cierto que el Gobierno le dio un leve aire a la industria al ampliar el corte de gasoil con biodiésel del 5 al 7 por ciento y que una parte de lo que no se vende directamente a China pasa por la India, pero lo cierto es que se crea un antecedente peligroso, ya que otros países podrían aplicar una medida paraarancelaria similar si se vieran afectados. El Gobierno no ve al complejo soja, el principal aportante de divisas por exportaciones, como estratégico. Peor aún: vuelve a repetir el latiguillo de que es una materia prima que no tiene valor agregado. Permitir que China compre más poroto que aceite es funcional a la estrategia del país asiático, que quiere industrializar todo aquel producto que sirva a sus objetivos estratégicos de ocupar mano de obra o alimentar a su población.
Por Cristian Mira
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 17 de julio.


Comments are closed.