Los expertos afirman que acopiar reservas en los años buenos debe ser una práctica habitual del productor.
La sequía en los campos agrícolas y las inundaciones en los campos bajos son fenómenos cíclicos que ocurrieron siempre y están documentados. Los fenómenos adversos se van a mantener y probablemente a aumentar, porque el calentamiento global potencia la adversidad de esos fenómenos climáticos.
Estos conceptos forman parte de un informe elaborado con base en Pergamino y difundido esta semana por el Proyecto de Forrajes Conservados del INTA, que advierte que, ante ese panorama, los cultivos agrícolas que producen granos forrajeros o planta entera para silaje y los campos bajos ganaderos estarán periódicamente afectados por esos fenómenos.
Entonces ¿por qué cada vez que hay sequía o inundaciones vuelven a darse los mismos problemas de muerte de animales, traslado de los mismos o producciones de carne y leche seriamente afectadas?, se preguntan los autores.
Y responden que debe a que, los sistemas productivos no tienen la suficiente planificación para enfrentar esas situaciones, con la única tecnología agronómica efectiva, de relativo bajo costo y de fácil implementación en períodos normales, como es la conservación de forrajes principalmente como heno y silaje.
De éstos, el silaje tiene dos ventajas suplementarias: la calidad y energía disponible es sensiblemente mayor y estable en el tiempo de conservación y se puede conservar de un año para el otro con un costo financiero muy bajo, indica el trabajo. El objetivo es trabajar con una idea simple: transferir alimento (forraje) de una estación de gran producción a una de menor producción.
Una vez producida la adversidad, los cultivos se verán seriamente afectados. Ahí, entonces, se dispondrá de reservas de heno y silaje de la última estación antes de la adversidad o del año anterior, y no será necesario confeccionar heno o silaje de cultivos seriamente afectados, que sí podrán ser utilizados en pastoreo directo o como diferidos.
Por ejemplo, cuando un maíz para silaje por efecto de la sequía se seca rápidamente y no está granado o la proporción de grano es muy baja, no es recomendable ensilarlo, ya que tendrá un costo significativamente mayor por kilogramo de materia seca digestible. Además, las condiciones de confección del silo, la compactación y las pérdidas pueden complicar aún más el panorama.
Para terminar, el informe sostiene que el costo financiero de mantener ese excedente es muy bajo, comparado con la compra de alimentos en períodos climáticos adversos.
Fuente: Clarín, Suplemento Rural, 14 de enero.


Comments are closed.