Un informe difundido recientemente por la Sociedad Rural Argentina asegura que los productores ganaderos de todo el país invertirán este año 2.500 millones de dólares para el crecimiento de la actividad. Mientras tanto, los pronósticos climáticos aseguran que la campaña, que comienza, estará signada por la influencia del fenómeno La Niña, caracterizado por la escasez de precipitaciones.
Dependiendo de la profundidad del suelo, la ausencia de precipitaciones se siente más o menos. En Corrientes, por ejemplo, puede haber precipitaciones anuales de 1.200 milímetros concentrados en primavera y verano, pero el perfil no tiene la capacidad de reservar el agua para cuando falta. Cuando no llueve, como los suelos son muy poco profundos, enseguida empieza a faltar el pasto. En este momento, por ejemplo, estiman que hay 200.000 cabezas en riesgo y que serán vendidas a muy bajo valor.
Con la instalación de 500 pivotes (equivale a 50.000 hectáreas bajo riego), la provincia de Corrientes podría duplicar la producción de carne. Con el aporte del riego se pueden estabilizar los rendimientos del maíz que se hace para picar o para consumir como grano entero, y también mejorar la calidad de la fibra que aportan cultivos como la alfalfa o el raigrás. Con eso se aumenta la tasa de natalidad por tener vacas mejor alimentadas, y además se puede suplementar a la recría, una instancia que los productores de la provincia están incorporando cada vez más, en línea con una tendencia general de la ganadería.
El mismo efecto se podría generar en provincias como Chaco y Formosa, considerando las particularidades de cada caso. El único obstáculo actual para la introducción del riego a semejante escala es la escasez de mano de obra calificada, por lo tanto, se puede plantear como un horizonte de desarrollo para la región.
En este momento, concretamente, los gobiernos provinciales están en la búsqueda de productores para alentarlos a que incorporen esa tecnología. Se está estudiando herramientas financieras como créditos blandos y aportes no reembolsables. Aunque la gente muchas veces no lo vea, la ganadería es una actividad que lleva incorporada una gran cantidad de tecnología. Hasta ahora, el riego no aparecía como una prioridad en el portfolio de los ganaderos porque lo veían como algo inalcanzable, pero ese paradigma está cambiando. Los beneficios potenciales son enormes, tanto para los productores como para los gobiernos nacionales y provinciales.
*Colaboración especial para El campo tiene la palabra radio.
** Especialista en tecnología de riego.


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