El 60% de la faena total del país pasa por este sistema que brinda uniformidad, calidad y terminación prematura, a animales que en el Mercado de Liniers valen un 20-25% más que los terminados a campo.
Actualmente la Argentina cuenta con 51 millones de cabezas de ganado, y de los 12 millones que se faenan anualmente, unos 7 millones, o sea el 60%, pasa por los sistemas de encierre a corral tipo feedlot, siendo un eslabón muy importante de una cadena productiva muy interesante, que brinda uniformidad, calidad y terminación prematura a la hacienda.
Estos establecimientos de encierre a corral se vienen incrementando entre un 7 y 10% por año, y en promedio trabajan con unos 2.000 animales.
Como todo sistema intensivo, genera valor agregado al grano y muchos puestos de trabajo en forma directa e indirecta, ya que requiere una gran cantidad de servicios de terceros. Se estima que en forma directa, en promedio, trabajan entre 12 y 15 personas por feedlot.
El engorde bovino bajo sistema de encierre a corral es un tipo de explotación ganadera que vino para quedarse definitivamente en la Argentina, y como hoy en el país los números están muy “finos”, todo pasa por la eficiencia de conversión de alimento en carne. Hoy el negocio es rentable.
Para conocer en profundidad la actualidad del negocio del feedlot, Nuevo ABC Rural dialogó con el médico veterinario Oscar Ferrero, especialista en producción bovina y asesor externo en nutrición y manejo de negocios ganaderos, quien desde hace varios años trabaja en diferentes feedlots y establecimientos de cría y recría.
El sistema vino para quedarse definitivamente
“El 60% de la faena total pasa por los sistemas de encierre a corral tipo feedlot, siendo un eslabón muy importante de una cadena productiva muy interesante, que brinda uniformidad, calidad y terminación prematura a la hacienda”, expresó Ferrero. “Está demostrado en el Mercado de Liniers que un animal terminado en feedlots vale un 20-25% más que uno terminado a campo”, aseguró.
En ese sentido, explicó que “esta valoración se debe a que la calidad de carne cambió mucho, no digo que la terminada a pasto no sea buena, pero la de feedlot presenta grasa blanca, coloración adecuada y, normalmente, se termina con el mismo kilaje que a pasto, pero con mucha menos edad”.
Para graficar esta ventaja en la terminación prematura de la hacienda que tiene el sistema, Ferrero indicó que “un animal terminado a pasto con 420-450 kilos, hoy a un productor de punta argentino no le llevaría menos de 2,5 a 3 años de terminación; mientras que bajo sistema de feedlot en el medio, con una cría y recría bien manejada, ese kilaje para la venta se logra entre los 17 y 19 meses, ahorrando un año en la edad del animal”.
Por eso el especialista afirma que “el feedlot vino para quedarse definitivamente en la Argentina”.
Más feedlots, valor agregado y fuentes de trabajo
Los números suministrados por Ferrero, indican que en los últimos tiempos, estos establecimientos de encierre a corral se vienen incrementando entre un 7 y 10% por año, teniendo en cuenta que anualmente se matan en total 12 millones de cabezas y que el 60% pasa por feedlots, lo que significan unas 7 millones de cabezas, trabajando en promedio cada establecimiento con unos 2.000 animales.
“En la región agrícola la soja corrió a los animales de los mejores campos y la mayoría de la hacienda se encuentra bajo este sistema. En el norte, en tanto, cuentan con la ventaja de tener campos recriadores y le están agregando los corrales para darle valor agregado al grano y mejor terminación de la hacienda”, justificó.
Como todo sistema intensivo, el engorde bovino a corral genera valor agregado al grano y muchos puestos de trabajo en forma directa e indirecta, ya que se requieren numerosos servicios de terceros. “Se estima que en forma directa trabajan entre 12 y 15 personas en promedio por feedlot, un número muy interesante”, señaló. “Hoy la relación es una persona cada 600-700 cabezas, cuando antes era una cada 1.000, cambio que se debe a una mejora en la eficiencia de trabajo, con mayor limpieza y administración, ya que cada vez se va profesionalizando más todo el sistema, a través de mayores mediciones y recaudos”, destacó.
“El negocio pasa por la eficiencia de conversión”
El especialista remarcó que para que el negocio del feedlot tenga resultado positivo, “no queda otra que medir y medir, ya que el negocio pasa por la eficiencia de conversión de alimento en carne”.
En ese sentido, respecto al precio del maíz, dijo que los feedloteros cuentan con una ecuación muy simple y rápida. “Cuando un kilo de maíz a precio pizarra es igual o menor a un kilo de hacienda en pie, el negocio del feedlot cierra”, aseguró. “Si hoy (mediados de mayo) tomamos que el kilo de maíz sale 25-26 pesos y el de la hacienda en pie 30-32 pesos, el negocio es rentable, y lo mejor para hacer número en el feedlot, es la eficiencia de conversión”, remarcó. Por eso insistió en la necesidad de medir, probar e innovar, con pesajes individuales y en conjunto, para que el número resulte positivo.
Asimismo, Ferrero recomendó que para la alimentación se utilicen los insumos que se tengan más a “mano”, según los que ofrezca cada zona. “Para formular el alimento, trato de utilizar la menor cantidad posible de subproducto, sino productos que aporten fibra, energía, proteínas y algún núcleo vitamínico mineral, adaptándome a las diferentes zonas y estando en contra de traer productos desde mucha distancia, ya que necesito abaratar costos y darle sustentabilidad al alimento y no estar cambiándolo constantemente, y mejorar la eficiencia”, detalló.
Explotación mixta para transformar grano producido en carne
De todas maneras, el entrevistado recordó que también hubo un gran aumento de los gastos de estructura como gasoil, electricidad, mantenimiento y amortizaciones de bienes, lo que hace que, según las regiones, el negocio del feedlot esté con resultados más justos que en otros. “De la Ruta Nacional 19 hacia el sur, en la región agrícola núcleo, tenemos la ventaja de estar rodeados de empresas faenadoras de hacienda, pero con la desventaja que el maíz se ofrece a precio lleno de pizarra”, explicó. “De esa ruta hacia el norte, en el NOA y NEA, como el flete del maíz tiene mucha incidencia, hoy se ofrece a 1.700-1.800 pesos el quintal, viéndose favorecidas esas dos regiones por un precio de maíz más bajo que en la agrícola núcleo”, continuó.
Por eso el especialista opinó que “tenemos que llegar a una integración de explotación mixta con agricultura y ganadería, para poder darle valor a ese grano producido y que salga del campo “caminando”, transformado en carne.
Sobre la disyuntiva de la conveniencia de contar con logística propia o contratada, señaló que “cuando se cuenta con grandes volúmenes de hacienda, tener maquinaria y vehículos propios es muy importante para no depender de terceros, y más aún bajo situaciones de contingencia climática como el temporal de lluvias que se dio durante abril”.
Servicio de hotelería para terceros
– ¿Cuánto se está cobrando el servicio de hotelería?
– Hay dos formas de cobrar. La más impuesta es con servicio de atención que vale 2,50 pesos diarios por animal, y además se cobra el alimento que se entrega diariamente, que cuesta 2,20-2,30 pesos por kilo. También se suele cobrar por kilo ganado por día, que hoy equivale a unos 21 pesos, incluyendo atención y alimento, ya que si entrás con un animal de 200 kilos y salís con uno de 300 kilos, pagas 21 pesos por cada uno de esos 100 kilos de diferencia que lograste.
– ¿Estos sistemas dan rentabilidad al engordador?
– Sí, pero es variable. Ese kilo ganado está muy atado todos los meses a la actualización del mercado de maíz, por lo que se toma una cantidad del cereal para calcular ese costo de kilo ganado.
Novillitos más pesados para incrementar las exportaciones
– ¿Estamos preparados para recuperar el stock ganadero perdido?
– Sí. Estamos preparados y el feedlot tendrá un papel preponderante para eso. Será un proceso lento que debemos diferenciar, ya que una cosa es el stock y otra la producción de carne. En cuanto a lo último, creo que debemos conseguir mayor producción de carne por animal faenado. Tenemos que dejar de lado la locura de matar terneros de 320 kilos y apostar a lograr terneros de 360 kilos en un primer momento y novillitos de 400 kilos después, manteniendo la misma calidad de animal joven. Esto no es difícil porque la mayoría de los feedlots lo estamos haciendo; además el consumidor y los carniceros deben entender que al lograrse un animal joven de mayor kilaje, no se altera la terneza, ni el sabor de la carne.
– ¿Qué producirá esta decisión de lograr animales más grandes?
– Es una cuenta fácil. Si con 12 millones de cabezas que faenamos le pudiéramos agregar 30 kilos más de rendimiento en carne, mantendríamos el consumo per cápita de 60 kilos/habitante/año, y nos sobrarían unas 360 mil toneladas para exportar.
Esto no es volver a las mejores épocas, pero sí comenzar a ocupar nuestro lugar en la ganadería mundial. Estamos en pleno crecimiento y necesitamos para el año 2050 duplicar la producción de carne bovina y triplicar la proteína animal. Creo que vamos por buen camino.
– ¿Cómo ve a la ganadería argentina en la actualidad?
– A pesar que no pudimos cumplir con los contratos de exportación, debido a las malas políticas de los últimos 20 años, el mundo espera la carne argentina y esa es una buena noticia. Hay muchos contratos sobre la mesa que debemos respetar y estamos seguros que podremos cumplir si hacemos las cosas ordenadamente. Hay que seguir con la Cuota 481 -que solo pueden hacer seis países- que permitirá a los feedlots principalmente, continuar exportando a Europa animales de máxima calidad, cumpliendo con la dieta que se exige desde ese destino demandante.
Fuente: Luciano Venini http://www.nuevoabcrural.com.ar/2014/nota_seccion.php?seccion_id=41



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