Así lo afirmó Guillermo Iturrieta, presidente de Exporlac (Exportadores Lácteos) de Chile. Evalúan cuáles son las condiciones comerciales y las formas de pagos.
«Rusia es un mercado al que ya se ha estado realizando envíos de productos lácteos por varios años, pero discretamente en cuanto a número de exportadores y productos exportados», explica a INFORTAMBO.com Guillermo Iturrieta, presidente de Exporlac (Exportadores Lácteos) de Chile. Señala que el negocio que se le abre a Latinoamérica, tras la decisión de Rusia de no importar alimentos por un año a sus clásicos mercados como UE, EE.UU., Canadá, Noruega y Australia, es muy interesante pero siempre «en la medida que las condiciones comerciales sean razonables y las formas que se propongan para los pagos sean seguras».
«Hemos recibido una avalancha de solicitudes a través de las oficinas comerciales de Prochile, clientes actuales y también por parte de nuevos importadores y traders, y estamos trabajando en la difusión de estas demandas entre los asociados a Exporlac», adelanta el titular de la entidad que nuclea a las lácteas exportadoras del país andino. Aunque enfatiza sobre el «evidente» interés por parte de Rusia por los lácteos chilenos, insiste en que el volumen que pueden proveerle es poco, considerando que el país alcanza una producción de leche de 2.500 millones de litros, de los cuales menos del 20% va a parar al exterior. «No somos los llamados a solucionarle el problema completo a Rusia». «No Obstante, esperamos que se pueda asignar una cuota mayor a este mercado sin tener que abandonar a los demás destinos regulares que suman ya 47 países», agrega.
Así como han esbozado algunos industriales argentinos, a los chilenos también les preocupa que esta demanda rusa no se logre mantener en el tiempo. «Abogaremos porque de esto salgan relaciones de largo plazo con los clientes, dada la calidad de nuestros productos y la seriedad que nos caracteriza», asevera Iturrieta.
Fuente: Infortambo, 15 de agosto.


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