El INTA aconseja cuantificar la zona utilizable, la disponibilidad del forraje y estado del rodeo
Si bien los excesos hídricos generan situaciones críticas en los campos ganaderos, las abundantes precipitaciones del último período ocurrieron a fines del invierno. Esto permite tener una visión optimista de la situación, debido a que en esta época los incrementos de temperatura determinan mayor evapotranspiración y crecimiento del forraje, señala un informe del INTA Cuenca del Salado.
Sin embargo, dependiendo de las características de relieve y suelo y del consecuente impacto en cada establecimiento, es necesario aplicar medidas de manejo para disminuir la afectación de las inundaciones. En este contexto, las recomendaciones que presentó el organismo permitirían apostar a la acción en medio de la crisis.
Primeramente se debe contar con un buen diagnóstico de la situación del rodeo que nos permita visualizar la situación y tomar las medidas adecuadas. Los principales puntos a tener en cuenta serían:
.- Evaluar el grado de anegamiento y daño de los potreros e instalaciones.
.- Detectar la presencia de lugares altos para dormideros de la hacienda y lugares de refugios
.- Evaluar el estado del forraje de los distintos potreros.
.- Identificar vacas/vaquillonas paridas, preñadas y vacías.
.- Finalmente, cuantificar la superficie utilizable, la disponibilidad de forraje y el estado del rodeo para tomar la decisión estratégica de suplementación y/o venta de animales.
Todas las acciones por realizar van a depender, en gran parte, de la transitabilidad de los caminos o red vial de acceso al campo y a los potreros, especialmente para el traslado de los animales y del ingreso de insumos necesarios.
En grado de anegamiento se puede encontrar algunas de las siguientes situaciones y sus consecuentes recomendaciones:
.- Potreros totalmente anegados: impedir el ingreso de hacienda para evitar la pérdidas de animales chicos, principalmente terneros recién nacidos, que pueden ser arrastrados por la corriente y/o ahogarse.
.- Potreros anegados, pero pastoreables, sin dormidero: permitir el ingreso de la hacienda para pastoreo por horas para que consuman el forraje necesario.
.- Potreros con superficie variable de anegamiento, con dormideros: clausurar las zonas con altos niveles de agua y subdividir el resto del potrero para evitar el excesivo pisoteo de los sectores más encharcados.
.- Potreros altos, sin anegamiento: subdividir el potrero para reducir la superficie pastoreable y hacer un uso eficiente del forraje disponible.
En todos los casos, el uso de los alambrados eléctricos, de bajo costo relativo, puede ser de gran ayuda. Es importante tener en cuenta que el monitoreo continuo del estado del suelo es indispensable para evitar mayor deterioro y degradación del recurso forrajero y afectar así el crecimiento primaveral.
Hay que darles prioridad a la vaca y/o vaquillonas preñadas a punto de parir y con ternero chico. En ambos casos, es necesario ubicarlas en los lugares más altos de los potreros y con disponibilidad de pasto, ya que estas categorías tienen altos requerimientos de proteína para la producción de leche y además para proteger al ternero.
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