Por Félix Sammartino.
Al agro lo mudaron de lugar para dejarlo en el medio de una pelea ajena: la desatada con los españoles por la expropiación del 51% de las acciones que tenía Repsol en YPF. Cualquiera que asistió alguna vez a una pelea callejera sabe que el convidado de piedra en cuestión siempre termina lastimado por alguna de las piñas que se revolearon.
Empresarios y exportadores de alimentos, sobre todo de biodiésel y frutas, viven por estas horas una tensa vigilia. En lugar de los buenos días, saludan con un «estamos más que preocupados». Descartan que deberán lidiar con represalias comerciales, pero aún desconocen el grado de agresividad de éstas. Si hay que darles crédito a las afirmaciones de Iñigo Méndez de Vigo, secretario de Estado para la Unión Europea, sobre «que Argentina se convertirá en un apestado internacional por romper las reglas de juego», lo que se viene es algo muy parecido a una guerra comercial. Por lo menos con España, a menos que Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, pueda embarcar a más países de Europa en esta cruzada.
Es mucho lo que se pone en juego con la devolución de agresiones entre los dos gobiernos. En primer lugar, conviene tener en cuenta que no todos los mercados son iguales. No son sustituibles. El mercado europeo es más difícil de acceder por sus trabas y reglamentaciones, pero en términos generales se lo distingue por ser más estable y sólido que otros destinos del mundo. Es como una audiencia ABC1, la de mayor poder adquisitivo y en la que todas las empresas quieren vender. Y en segundo lugar, salta a la vista que las consecuencias de esta «guerra» pueden llegar a ser muy costosas porque lo que está en juego es nada menos que el complejo sojero. ¿Cuánta plata puede llegar a costar una ruptura de relaciones entre el primer exportador de biodiésel y harina de soja del mundo y Europa, su principal destino?
Los números que se mueven son impactantes: cerca de 4000 millones de dólares de harina de soja y 1800 millones de dólares de biodiésel. En el caso particular de España están jaqueados en la primera línea de fuego los 1106 millones de dólares de biodiésel y los 550 millones de dólares de harina de soja que se exportaron el año pasado. «Es de lejos el principal destino de nuestro biodiésel, supera el 50% de las exportaciones, un mercado que viene creciendo en forma sostenida. Si traban nuestras exportaciones perderíamos todos. Ellos tendrían que sustituirlo por algo más caro», confiesa un industrial aceitero que tiene la esperanza de que al final se impondrán los intereses comerciales.
Lo cierto es que el biodiésel posibilitó al complejo sojero una mayor diversificación de destinos y acceder con volumen al mercado europeo, algo que no lograban con el aceite de soja. Los empresarios consultados concuerdan que si España cierra sus puertas al biodiésel, no sería tan fácil encontrarle un mercado sustituto.
Por estas horas el ambiente comercial se encuentra con tanta incertidumbre que no hizo falta que el gobierno español haga públicas las primeras trabas al ingreso de productos argentinos: ya comenzaron a demorarse algunos negocios con países europeos.
Así le ocurrió a una empresa tucumana productora de limones que recibió de Londres una suspensión de su pedido de exportación. «Quieren dejar pasar por lo menos 10 días hasta que se aclare la situación.» Teniendo en cuenta que acaba de comenzar la cosecha de limones y que hay un proceso logístico de alta sofisticación y exactitud en el que intervienen camiones, puertos, embalajes, el cumplimiento de exigentes normas de calidad, permisos sanitarios y aduaneros, entre otros factores, la notificación de Londres no podía ser peor.
Con el limón tucumano se repite la historia del biodiésel y la harina de soja. Es el principal exportador del mundo y gracias a sus excepcionales condiciones agroecológicas el 60% de su producción se puede volcar como fruta fresca, la de mayor valor. Esta ventaja se aprovecha exportando al mercado europeo, que es su principal destino en más del 50%.
Otra consecuencia del enfrentamiento con España será la imposibilidad de acceder a la «cuota americana» de carne vacuna. Las últimas formalidades que faltaba completar con la burocracia europea para que se diera el visto bueno al cupo de 45.000 toneladas de carne que entran al Viejo Continente con arancel cero quedarán para más adelante.
El escenario futuro para las exportaciones a Europa no es el mejor. Si prospera el lobby español, será como tener clones de Guillermo Moreno distribuidos en las aduanas extranjeras, impidiendo discrecionalmente el ingreso de nuestros productos.
Cada acción tiene inevitablemente su consecuencia. En el caso de la expropiación de las acciones de Repsol, el agro será el primero en pagarla.
Resumen
20,8 millones de toneladas. Estimación cosecha de maíz (Bolsa de Cereales de Buenos Aires)
La Frase
«Para asegurar la educación de sus hijos algunos quieren trabajar de empleados públicos»
Alfredo De Angeli, Presidente de filial Entre Ríos de FAA.
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 21 de abril.


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