Por Pablo Losada.
Los expertos coinciden en que debe crecerse en productividad, con esfuerzo, si se quiere seguir en el negocio.
La lechería dejó atrás un 2011 con un excelente nivel de producción. Los datos preliminares se refieren a unos 11.300 millones de litros producidos, todo un récord considerando que durante los últimos diez años se mantenía por debajo de los 11.000 millones.
Esta semana en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Roberto Blousson, gerente de compras de Mastellone, abrió su charla sobre las perspectivas de los mercados lecheros dando este dato récord, y continuó describiendo la situación de los mercados internos y externos, así como también los desafíos actuales de la actividad. Fue durante una jornada técnica organizada por Forratec.
A pesar del récord productivo, todavía la lechería argentina tiene mucho por crecer, dijo Blousson. Entre los desafíos de mediano plazo dijo que están la necesidad de desarrollar un nuevo modelo de producción tambero para competir por la tierra con la agricultura.
Y destacó la importancia de un nuevo modelo de comercialización y la necesidad de nuevas inversiones en el sector industrial.
A pesar del récord productivo, para Blousson, el negocio lechero argentino se viene debilidades.
Por ejemplo, dijo que una está asociada a la alimentación.
Allí, indicó que crece su participación en los costos, con lo cual los tambos tienen su presupuesto más atado hoy a los vaivenes de los precios de los granos que en épocas anteriores.
Pero, en cuanto a los márgenes brutos, consideró que el del tambo puede llegar a ser análogo al obtenido con una soja de 3.500 kg/ha.
Sin embargo, en el tambo hay que trabajar todo el año y en el otro sistema solo tres semanas, ironizó.
Ante este panorama, dijo que las decisiones empresariales y de gestión tienen mucho que ver con la posibilidad de que los tamberos continúen o no dentro del negocio.
En referencia al aumento de la productividad, el ejecutivo expresó que la oferta del leche al mercado interno está creciendo y está muy abastecido. También la demanda interna crece y el consumo se asemeja al de los mercados desarrollados.
Blousson anticipó que este año la producción se resentirá por los efectos de la sequía y vaticinó que la producción se mantendrá en los niveles del año pasado.
Además, hizo un consideración respecto a la calidad del alimento. Se hicieron silos con baja proporción de granos y mayor cantidad de materia verde, con lo cual faltará energía. Dependerá de cuál sea el costo del grano para que el productor asuma este gasto luego, afirmó.
En referencia al mercado externo, el ejecutivo mencionó la importancia aun mayor que puede tener la demanda de los mercados brasileño, venezolano y argelino, que actualmente representan el 55% de los embarques. A su vez, éstos no implican importantes gastos de fletes y favorecen a la competitividad del sector.
El salto en la producción del año pasado muestra el potencial de la lechería en su competencia con la agricultura por la tierra.
Y el asesor técnico José Santinelli también se refirió a uno de los temas que Blousson planteó como desafío: la complementariedad que existe hoy entre la ganadería (de carne y leche) con la agricultura.
El técnico destacó la necesidad de que los empresarios incorporen el análisis económico del balance de nutrientes de los suelos al tradicional cálculo de márgenes brutos. Cuanto mayor sea la calidad de la información que manejen los productores, mejores serán las decisiones que puedan tomar, dijo.
Cerrando aun más el foco, el técnico Luis Villa habló exclusivamente sobre la sustentabilidad de la ganadería. Comenzó destacando la notoria carencia de fósforo de los suelos de la Zona Núcleo y, al respecto, expresó: Debemos asumir que somos recicladores de nutrientes: esta idea debería difundirse entre los productores.
Está claro que la ganadería (tanto de carne como de leche) tiene mucho conocimiento por seguir adquiriendo. También está claro que su vinculación con la agricultura puede servirle para captar nuevos conceptos de eficiencia y productividad, para seguir creciendo a pesar de las dificultades que siempre existen.
Fuente: Clarín, Suplemento Rural, 11 de febrero.


Comments are closed.