Por Lucas Villamil
La sequía afecta las reservas y los precios caen, pero los productores quieren mantener el stock.
Tras varios años de cimbronazos, los indicadores generales de la ganadería parecen indicar que el 2012 será el comienzo de un lento regreso a la normalidad, pero la sequía será un factor de riesgo y ya se están comenzando a ver las primeras consecuencias. Tras un 2011 con precios elevados y bajos índices de faena, los productores quieren mantener el stock parcialmente recuperado, pero dependen del estado de las reservas forrajeras.
Según el último informe de hacienda de AACREA, tras la suba de precios de fin de año, las primeras dos semanas del 2012 mostraron una caída en los valores de la hacienda de invernada. Se espera que el precio de la hacienda de invernada continúe disminuyendo en las próximas semanas arrastrado por la merma del precio de la hacienda con destino a consumo, categorías que durante los primeros 15 días del año sufrieron caídas promedio en sus cotizaciones del 11%, afirma.
Una de las razones de estas caídas es la mayor oferta de animales por el estado crítico de las pasturas en muchas zonas. Como es lógico, los productores están preocupados por el panorama climático, pero desde AACREA afirman, al igual que el especialista del INTA Daniel Rearte, que en contraposición a lo sucedido en la campaña 2008-09, actualmente la falta de lluvias ocurre sobre el final del servicio y con vacas que ingresaron en buen estado corporal. De este modo, la sequía no afectaría la preñez de las vacas y consecuentemente no se esperarían caídas importantes en la próxima parición.
La entrada de animales en el mercado de Liniers en la primera semana del año reflejó la falta de pasto de las zonas productivas, y fue un 28% mayor a la de la primera semana de 2011. Claro que el año pasado fue particular por la marcada retención de animales destinada a recomponer el stock. Según AACREA, la tasa de extracción (relación entre la cantidad de animales faenados en el año y el stock) en 2011 fue del 22%, por debajo del promedio de la década que fue del 25%. A pesar de que desde hace cuatro años el stock evidencia una tendencia descendente, a partir de 2011 la caída se atenuó, resultando en un rodeo apenas 2% inferior al de 2010. Por su parte, la merma en el volumen faenado fue de 12%, provocando la disminución en la tasa de extracción, explica el informe.
Este es el indicador más claro de la recuperación que están llevando adelante los productores ganaderos. La actual baja en la tasa de extracción no sólo indica un menor número de animales faenados, sino que también es el reflejo del proceso de recomposición del rodeo que se inició desde mediados de 2010 y que ya lleva 18 meses ininterrumpidos. En este sentido, el porcentaje de hembras a la faena, indicador de qué fase del proceso ganadero (liquidación o retención) se atraviesa, se encuentra desde hace 18 meses por debajo del promedio de la última década (44%), agrega la entidad técnica.
Respecto al consumo, el informe dice que el 2011 cerró con el precio de novillo más alto de los últimos 17 años, 1,96 dólares el kilo. Esta suba se reportó también en el novillo de exportación aunque en menor medida, lo que disminuyó la brecha existente entre ambos, que en 2008 llegó a su máximo de 22%, reduciéndose actualmente a la mitad.
El 2012 que arranca encuentra a los ganaderos nuevamente en el sube y baja.
Fuente: Clarín, Suplemento Rural, 28 de enero.


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