Representantes de los principales países productores creen que el sector está ante una gran oportunidad.
Por Lucas Villamil.
Ni crisis ni oportunidad son palabras nuevas para la ganadería. Hoy, una vez más, la actividad vive en esa dicotomía. A nivel local, los precios de la hacienda gozan de buena salud tras la tormenta de los últimos años, que hizo caer el stock en diez millones de cabezas. En el plano global, a pesar de los problemas económicos que afectan a los países con mayor poder aquisitivo, el crecimiento de otros mercados y el fortalecimiento de la demanda de más calidad hace vislumbrar un buen futuro para la carne.
En este contexto, productores de los principales países ganaderos del mundo estuvieron esta semana en la Argentina participando de una reunión mundial de los referentes de la raza Angus (Ver De locales) y debatiendo los ejes que guiarán a la actividad en los próximos años.
Clarín Rural compartió con ellos una jornada por la Cabaña La Llovizna, en Cañuelas, donde hubo un denominador común a la hora de pensar en el futuro: el optimismo.
La demanda para el ganado y la carne de calidad está en aumento y los precios son buenos, aseguró el estadounidense Bryce Schumann, CEO de la Asociación de Angus de EE.UU. y uno de los referentes de la ganadería mundial. Y para ilustrar su afirmación agregó: El mercado de calidad está creciendo particularmente en los Estados Unidos a pesar de la recesión. En este contexto, según Schumann, la mejora genética debe ser la guía para el crecimiento de la actividad. La información es cada vez más importante, advirtió.
Su vecino Bob Blacklock, referente de Angus en Canadá, estuvo de acuerdo con él al momento de evaluar el presente. La oferta está por debajo de la demanda, la mayoría de los países productores está en una buena situación.
Estados Unidos y Canadá comparten en gran medida los sistemas de producción y apuntan a animales de más de 600 kilos, con un fuerte protagonismo de los granos en la alimentación, pero mientras que las ventas de los Estados Unidos, que es el principal productor mundial, se apoyan mayormente en su mercado interno, Canadá exporta el 60% de su producción.
El hemisferio sur también tiene sus jugadores de peso en el mundial de la carne. Desde Australia, segundo exportador de carne bovina del mundo, viajó Carel Teseling, encargado del desarrollo de la raza Angus en ese país, para conocer los sistemas de producción argentinos, e hizo hincapié en la necesidad de diversificar los mercados y de atender las plazas que buscan mayor calidad en el producto. Exportamos el 60% de nuestra carne como hacienda en pie o empaquetada. Las exportaciones de hacienda en pie de razas más rústicas desde el norte de Australia a Indonesia y el Medio Oriente son muy importantes, pero los ganaderos del sur del país apuntan a mercados que buscan mayor calidad, detalló. Japón es uno de los principales destinos para la carne australiana de calidad, pero en los últimos tiempos el mercado coreano ganó importancia a partir del terremoto sucedido en tierra japonesa.
Muy cerca de Australia está Nueva Zelandia, otro exportador de peso en el que la actividad goza de un buen presente y perspectivas positivas. Los precios han sido muy buenos, estamos teniendo un muy buen año, aseguró Bruce Alexander, presidente de la Asociación Neozelandesa de Angus, y explicó que prácticamente todo su ganado es terminado a pasto. Creo que el que produce carne, que es un commodity muy caro actualmente, tiene que producir carne de muy buena calidad. La gente está dispuesta a pagar un precio extra por carne de condiciones superiores, dijo Alexander, e insistió: La calidad va a ser cada vez más importante y los que se puedan dar el lujo de producir sobre pasto van a hacer una diferencia. La trazabilidad también es un tema a tener en cuenta porque el consumidor lo va a exigir.
El productor sudafricano Chris Purdon, uno de los líderes de la Angus en su país, coincidió con su par neozelandés en el optimimo respecto del futuro cercano. Creo que por los próximos diez años los productores de carne van a tener un buen negocio, ya que hay una gran demanda.
En este contexto mundial, los países del Mercosur están en una posición inmejorable. Brasil ya es el principal exportador de carne bovina en el mundo, pero son Uruguay y la Argentina los que más margen tienen para el crecimiento y cuentan con el escenario perfecto para aprovechar la demanda de carnes de mayor calidad. A pesar de los circunstanciales obstáculos internos, los productores de ambos países saben que la oportunidad está latente.
El criador uruguayo Carlos Guinovart explicó que la situación en su país se distorcionó un poco recientemente por la fuerte sequía del año pasado y la consiguiente falta de animales para faena en la actualidad, y destacó la importancia de trabajar con un abanico amplio de clientes para tener mayor seguridad ante este tipo de inconvenientes. Una de las ventajas que tiene Uruguay es que tiene más de 130 mercados abiertos; las exportaciones están bien diversificadas. La confianza que se ganó en la última crisis de la aftosa por una rápida reacción y el hecho de tener todo el ganado trazado nos han permitido que nos habilitaran la cuota Hilton de feedlot, lo cual hace aumentar la demanda. Además, se está intentando abrir el mercado coreano, lo cual sería ideal, afirmó Guinovart.
La voz de los productores argentinos la aportó Pablo Bustillo, dueño del establecimiento La Llovizna y anfitrión de la jornada, junto a su hermano Alfonso, quien habló de la recuperación de la actividad. Hoy el ganadero está muy bien y eso se empieza a ver: hay buena rentabilidad y los productores invierten en praderas, en tecnología, en reproductores, los remates andan bien, la retención de vientres es muy marcada y hay gran demanda de toros para las vaquillonas.
Con respecto a los desafíos del futuro, Bustillo estuvo en sintonía con los representantes de los otros países y destacó la importancia de apuntar a la mejora en la calidad. Los sistemas de comercialización diferencian a nuestro mercado de otros mercados del mundo. Acá seguimos comercializando a nuestros animales de una manera bastante arcaica; nuestro sistema de tipificación es de 1950 y no importa la calidad de la carne. En eso venimos un poco atrasados y tenemos que empezar a vender con diferenciación, porque no es lo mismo cualquier carne.
Hace pocos meses, la FAO advirtió que para el 2050 la carne será mucho más cara que hoy. Los productores del mundo parecen haber recibido el mensaje, y están dispuestos a llegar a ese año con un producto que esté a la altura de las circunstancias.
De locales.
Los referentes de Angus de todo el mundo visitaron el país en el marco de la Reunión Técnica del Secretariado Mundial de la raza. En ese contexto, más de 170 productores de 18 países visitaron varias cabañas de Buenos Aires y asistieron a la conferencia Presente y futuro de la evaluación genómica, en la que el Dr. Horacio Guitou (INTA Castelar) remarcó la importancia del avance en la materia. Hasta el momento hacíamos genética sin trabajar con la molécula básica, el ADN. Ahora, los marcadores moleculares abren una nueva era, manifestó Guitou.
En Alemania, junto a la demanda.
Mientras en Argentina se lleva a cabo el mundial de la Angus, en Alemania se hizo esta semana una especie de mundial de la industria frigorífica: la feria de ANUGA, que junto con la SIAL, en Francia, constituyen las más grandes del planeta en el rubro alimentación. Hasta allí, en la ciudad alemana de Colonia, llegaron veinte frigoríficos argentinos, que tienen como punto de encuentro del stand que montó el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). El Pabellón Argentine Beef, más allá de ser un centro de negocios, contó con un restaurante de 250 metros cuadrados en el que diariamente más de 350 invitados degustaron los mejores cortes de carne argentina. El pabellón recibió a muchos compradores de China, un mercado que se abrió recientemente para el país, además de tradicionales importadores de Europa y de Oriente Medio. Daniel Urcía, de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), dijo que la gran cantidad de visitantes en el pabellón confirma que el mundo demandará una mayor producción de carne bovina y todos coinciden en que Sudamérica en general y la Argentina en particular tienen un gran potencial de crecimiento.
Fuente: Clarín, Suplemento Rural, 15 de octubre.


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