Soy especialista en cría intensiva y sustentable del INTA Cuenca del Salado. Esta región posee una de las mayores concentraciones de vacas del país, que abastece de terneros para invernada, recría y terminación. Desde el INTA, buscamos la manera de intensificar la cría y mejorar la producción. La nutrición de los rodeos constituye un punto crítico en nuestro trabajo para optimizar el porcentaje de destete. Las principales pérdidas son ocasionadas por los bajos índices de preñez en vacas que no llegan en buen estado corporal al parto, lo cual genera baja actividad sexual posparto (anestro) y largos intervalos entre parto y concepción.
Más del 30% de los rodeos que monitoreamos sufren restricciones nutricionales severas durante la gestación debido a que tienen la parición concentrada en agosto y septiembre. La falta de pasturas con producción en la primavera temprana, principalmente de suelos con aptitud agrícola, generó una falta de forraje muy importante. La alimentación de estos rodeos se basa en el campo natural de suelos bajos con producción de pasto en verano y las vacas recién logran ganar peso una vez iniciado el servicio. Así, los vientres que llegan al parto con bajo estado corporal dependen exclusivamente de buenas condiciones climáticas y alta producción de forraje durante la primavera para lograr buenos índices de preñez. En este sentido, es indispensable mejorar la nutrición durante la gestación y el parto, lo cual permite reducir el intervalo parto/concepción y aumentar los índices de preñez aun en condiciones climáticas desfavorables y con baja disponibilidad forrajera durante el servicio.
En los últimos 15 años, la zona tuvo un promedio de 75 por ciento de destete y se podría aumentar un 10/15 por ciento en la relación ternero-vaca, mejorando aspectos básicos de nutrición y sanidad con tecnologías ya disponibles y probadas por el INTA.
Por Sebastián Maresca / Técnico
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 9 de julio.


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