Así se desprende de la exposición ofrecida por el ingeniero Juan Luis Uccelli, presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos, en la sede de la Asociación de Ganaderos y Agricultores, entidad que programó el encuentro junto con la Agencia de Desarrollo del municipio.
«La región de Bahía no escapa al conjunto del país. En la medida en que los productores, los frigoríficos y la cadena de venta se den cuenta de que hay un negocio en el cual todos pueden participar y todos pueden ganar y empiecen a sumar esfuerzos, esto puede ser explosivo», afirmó en diálogo con «La Nueva Provincia».
A la charla asistieron casi cien personas, entre criadores de nuestra ciudad y la región, veterinarios y algunos interesados en incorporarse a la cría.
Señaló Uccelli que es factible esperar un incremento en el consumo de carne porcina, como ya ha ocurrido en la última década. Y en cuanto a Bahía Blanca, dijo que sería lógico que se la abasteciera desde la propia ciudad, en lugar de traer la carne desde Córdoba, por ejemplo.
«Es una oportunidad que se puede aprovechar. La oportunidad está hoy. Y son ellos, los criadores, quienes tienen que decidir», indicó.
Uccelli ofreció una detallada exposición sobre cuestiones técnicas, comerciales y sanitarias, que continuó ayer en la sede de la Agencia de Desarrollo.
«La organización comercial del sector vendrá cuando esté la organización social; o sea, el convencimiento de que somos parte de un todo en el sector porcino», expresó.
«Hay que jugar en equipo. Es la mejor forma de conseguir buenos resultados», insistió.
Destacó el rol de la pequeña empresa familiar, que está en condiciones de aumentar la producción y, por lo tanto, la rentabilidad. «Cuando uno forma una madre, debe esperar de 18 a 24 meses para obtener el producto. Cuando mejora un criadero que está funcionando mal y toma ciertas medidas, los resultados se pueden ver a los seis meses», advirtió.
«El mercado necesita la carne hoy y los productores familiares, con algunos cambios simples, pueden contribuir a generar esa mayor oferta», dijo.
En el año 2000, la Argentina consumía 7 kilos anuales de carne porcina por persona; de ellos, 6 eran fiambres y apenas uno carne fresca. La situación se revirtió notablemente, porque a fines de 2010, con un consumo total de 9,200 kilos, apenas 1,7 eran de chacinados y 7,5 de carne fresca.
«Estamos en un mercado que nos reclama carne fresca», dijo, para reconocer que el recordado mensaje de la presidenta Cristina Fernández acerca de los valores afrodisíacos del producto influyó favorablemente en la evolución del consumo.
Por cada kilo por persona que aumenta el consumo, se necesita una producción de 20.000 madres. «Tenemos un horizonte inmediato, a cinco años, cuando se podría llegar a 15 o 16 kilos anuales per capita, hablando siempre de carne fresca», indicó.
Con ocho kilos adicionales, multiplicados por 20.000 madres, serían 160.000 madres más. «Es mucha producción; es un gran crecimiento para los que están en la actividad y para los que quieren ingresar», señaló.
Asimismo, dijo que la industria podría ofrecer platos de carne porcina (milanesas de jamón, entre otros) como alternativa a los elaborados con carne vacuna. Admitió, a la vez, que es alto el número de amas de casa que no sabe cómo preparar platos con carne de cerdo.
En cuanto a los valores que paga el público, Uccelli dijo: «Sería un error que el precio del cerdo suba en demasía, porque es la peor publicidad que nos podemos hacer».
Quienes son los chanchos
Consultado acerca de los problemas sanitarios y, específicamente, de los criaderos que utilizan desechos para alimentar a los animales, el ingeniero Uccelli fue categórico: «El chancho es el animal de dos patas que cría animales de cuatro patas en un basural».
Agregó que la cuestión tiene vínculos con la política. «Porque hay una recolección municipal de basura en todas las ciudades. Por el error de una persona que le da basura al animal, lo contamina, el producto se vende en la ruta y aparece un brote de triquinosis, se ve perjudicado todo el sector. Todo por un idiota que hace mal las cosas y por una autoridad que no controla como debe», afirmó.
«La basura debe tener otro destino; no es para alimentar cerdos», resumió.
Fuente: La Nueva Provincia


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