Por Elida Thiery
Lo que en julio del año pasado se había puesto en pausa, en la asamblea de San Francisco, de alguna manera se compensó el martes con el adelanto de la protesta tambera que se iba a hacer el viernes.
En ese momento la mirada a futuro de una primavera con sobreoferta de materia prima anticipaba la baja abrupta del precio. Para no interferir con las elecciones el reclamo se frenó y efectivamente, la contracción de precios se dio de manera que las cifras estables, con una inflación creciente hacen que el litro de leche valga cada vez menos, mientras las industrias sostienen que mucho más que ahora no puede pagar.
La protesta de esta semana, que se combinó con la de Córdoba y el reparto de leche, fue efectiva. Sin perjudicar a la actividad de la planta de Bella Italia, con una reunión lograda con los directivos de Sucesores de Alfredo Williner, se consiguió con una negociación peleada la fijación de un encuentro entre el Centro de la Industria Lechera.
Será esta tarde, en la sede del CIL que se encuentren los industriales, con una delegación de unos ocho integrantes de la Mesa Nacional de Productores de Leche para que cada parte plantee su mirada sobre el precio de la leche, las posibilidades y las necesidades.
Será previamente que en Buenos Aires se reúna la MNPL para definir a la delegación y las pautas básicas a tratar en un encuentro que de entenderse bien, podrá generar un quiebre en la discusión eterna de un valor que a pesar de lo que el Gobierno quiso hacer apresuradamente, con la liquidación única que aún no termina de darse, se sigue abonando por cantidad.
La idea es que los industriales reconozcan públicamente que el precio al productor es insuficiente; y a partir de ahí poder ver las soluciones posibles, aseguró Julio Aimar, coordinador de la MNPL, que esta tarde estará en la reunión.
De no poder la industria mejorar el pago por litro, las protestas se incrementarán, incluyendo la vigilia que hoy habrá en Las Varillas frente a una planta de La Serenísima.
El dirigente sustancia el pedido por parte de los tamberos en una necesidad incumplida por el Gobierno que se basa en la transparentación de la cadena de cadena de comercialización. Tenemos un pedido de estudio pendiente de realización, luego de la presentación de un proyecto que recibió en mayo del año pasado el entonces segundo en el mando del Ministerio de Agricultura, quien había prometido que eso se iba a hacer, siendo algo que en realidad está pendiente desde diciembre de 2007. Es para conocer qué pasa con los precios entre la tranquera del tambo y la planchada de fábrica, porque hay una distorsión muy grande hasta los precios que después se terminan pagando en las góndolas. La diferencia es muy grande, porque la participación del productor en los precios finales, hace cinco años era del 34 por ciento, después pasamos al 32 y ahora estamos en 28 por ciento. Con esto demostramos que se están quedando con la diferencia entre la cadena industrial y todos los eslabones posteriores. En su diálogo con LA OPINION, Aimar aseguró que la falta de transparencia se convierte en un abuso por parte de los que están por sobre el eslabón primario.
La intención de los tamberos es que se deje de hablar de subjetividades, para pasar a tratar el problema con datos certeros y concretos.
Comparando con cualquier buen mercado lechero en el mundo, se demuestra que los precios en las góndolas son similares a los argentinos, más allá del poder adquisitivo promedio de cada consumidor y nación, sin embargo, la cifra por litro está entre 44 centavos de dólar y 39 como mínimo en Uruguay, por ejemplo, en cambio en nuestro país, el valor convertido llega apenas a 34 centavos de dólar.
Si se tiene en cuenta el estancamiento de lo que se le paga al tambero y la manera en la que aumentan los productos, es entendible el reclamo del precio insuficiente para la producción primaria.
Nosotros habíamos hecho un reclamo, incluso con las cámaras más ligadas al Gobierno, para empezar el mes de enero con una suba del 15 por ciento; y como un cachetazo nos dijeron a partir de marzo un siete por ciento, que tampoco se está dando porque las industrias lo están dividiendo en dos o tres por ciento, como se le ocurre a cada uno , o ni siquiera nada. Señores, si no corregimos esta distorsión, si no empezamos a tratarlo como corresponde, siempre va a estar el perjuicio para el productor, máxime cuando tengamos un aumento de la oferta de leche como vamos a tener en la primavera. Aimar es concreto, al indicar que luego del reconocimiento industrial en el retraso del precio, si ellos no pueden pagar más, va a haber que hacer algo para que esa diferencia atrasada el productor la reciba.
Los tamberos le pedirán a la industria un sinceramiento, para salir del abuso de siempre.
El dirigente bonaerense aporta dos datos contundentes sobre el escape de los costos que con precios planchados no se pueden alcanzar ni seguir sosteniendo. El alimento balanceado, que se lleva el 30 por ciento de los cheques de los tambos, el año pasado estaba a 650 pesos la tonelada y hoy está 890. Estamos hablando de un aumento de costos de producción que está por arriba del 30 por ciento. Lo mismo pasa con el gasoil, para tenerlo en el campo tenemos que pagarlo seis pesos el litro, mientras el año pasado estuvo 4,55 o como máximo a 5,10.
Una tarde de debate entre partes, de resoluciones que pueden dar lugar a una nueva manera de entender el conflicto de los precios, que eternamente fue parte del quehacer del tambo y de la potestad de las industrias.
Fuente: La Opinión de Rafaela, 12 de abril.


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