En Carbap consideran extemporáneo, tras la emergencia por la sequía, que se estudien aumentos de hasta un 500%; en Entre Ríos, donde los incrementos llegarían hasta el 600%, ya temen consecuencias negativas.
Por Roberto Seifert.
Una fuerte preocupación provocó en el sector agropecuario los incrementos en los impuestos inmobiliarios anunciados en la provincia de Buenos Aires y ya efectivizados en Entre Ríos.
Como se informó, en los campos bonaerenses el valor fiscal de las tierras podría subir hasta un 500 por ciento, mientras que en la provincia mesopotámica hay casos que superan el 600 por ciento, según fuentes consultadas por La Nacion.
“Los gobiernos provinciales pueden reajustar sus valuaciones, pero deben reducir, drásticamente, sus altas alícuotas y modificar sus escalas de progresividad”, opinó el asesor impositivo de la Sociedad Rural Argentina, Guillermo MacLoughlin.
Para el tributarista resulta paradójico que el Estado pueda aumentar sus valuaciones cuando a los contribuyentes se les veda todo tipo de ajuste por inflación impositivo. “La falta de este ajuste hace que las explotaciones tributen montos irreales y, vía el pago de impuestos, se esta licuando el capital de muchas explotaciones”, señaló.
Y en el caso particular de la tierra sostuvo MacLoughlin que “la triple imposición (bienes personales/ ganancia mínima presunta; inmobiliario, y tasas viales) se ha tornado claramente confiscatorio y son los jueces los que deberían actuar en respuesta a planteos judiciales, ante la falta de respuesta concreta de autoridades y legisladores”.
En tanto, el director ejecutivo de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Alfredo Rodes, dijo que la entidad considera “extemporánea” la idea de aumentar el impuesto inmobiliario rural con 19.300.000 hectáreas, de los 29 millones que tiene la provincia, “en emergencia y desastre agropecuario”.
Agregó el dirigente que la sequía restará a los productores, sólo en soja y maíz, 1500 millones de dólares “por lo que pensar en aumentar la carga global por el mecanismo que fuera, resulta para Carbap desatinado”.
Recordó Rodes que la última actualización del impuesto inmobiliario en Buenos Aires fue 2011. “Fue del 27,7% para todas las partidas a excepción de los partidos del Sur, donde el incremento fue menor. Pero como hubo un recorte a las bonificaciones por buen contribuyente (que era del 25% y se la bajó un 5%), el aumento fue del 35%”, concluyó.
Un caso testigo
Mediante un caso testigo, el productor de Entre Ríos Oscar Ferrari demostró “las consecuencias negativas del fuerte incremento del impuesto inmobiliario” sobre la producción agropecuaria, “que en algunos establecimientos supera el 600 por ciento”, según dijo.
Ferrari administra un campo de 794 hectáreas en Gualeguay, cuya actividad principal es la ganadería vacuna de ciclo completo. “En mi caso, el pago total del impuesto inmobiliario 2011 fue de 24.585,11 pesos ($ 30,83 por hectárea). Grande fue la sorpresa al comprobar que el pago total correspondiente a 2012 es de $ 98.475,03 ($/ha 124,02). El incremento respecto al año anterior es del 402,18 por ciento”, se sorprendió.
Para este productor “semejante variación, muy difícilmente pueda ser contemplada en presupuestación alguna y menos cuando a 13 días del vencimiento aún no se recibieron las boletas para el pago”.
Si bien reconoce Ferrari que el incremento se debió a una actualización de los avalúos (que tendrán incidencia en el pago de Bienes Personales de 2013), “es necesario comprenderlo en su real dimensión” y fue así que cuantificó su caso:
.- Si se indexa por la inflación oficial del Indec de 2011, su importe sería 26.811,19 pesos (9,5% de incremento).
.- Si se indexa por la inflación difundida por el Congreso de la Nación (22,81%) resultarían $ 30.070,16.
.- Por último, partiendo de una hipótesis de retraso importante del avalúo (100%, a pesar que de que a fines de 2011 se pagó un reajuste), el impuesto por pagar sería de $ 48.970,22. “Cifra aún muy inferior a la correspondiente al impuesto 2012”, dijo.
Concluyó Ferrari que la diferencia entre el impuesto a pagar en 2012 y el monto de 2011 incrementado en un 100% es de 49.504,81 pesos, “que bien podrían ser incorporados al sistema productivo”.
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 31 de marzo.


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