La investigadora del Instituto de Patobiologia de INTA Castelar presentó ayer su libro “Estrés calórico en ganado lechero”, que escribió junto a la Ing. Agr. Silvia Valtorta. Ambas autoras dialogaron con Infortambo.com sobre la obra que resume 20 años de trabajo y explica la importancia de modificar el ambiente en beneficio de la salud y productividad del rodeo.
“Desde hace muchos años vemos cómo el ambiente está impactando de tal manera en los animales que genera pérdidas importantes en la producción, pero al principio éramos incomprendidas. En cambio, ahora nos encontramos en un momento en el que los productores están tomando más conciencia de que un buen manejo puede evitar la pérdida de producción”, señaló la Ing. Agr. Silvia Valtorta, investigadora del Conicet.
“Hasta hace tres, cuatro años era un tema difícil de comprender desde la implementación de manejo por parte de los productores. Sin embargo, hoy la situación es distinta porque los modelos de producción son cada vez más intensivos, y hay que competir por el uso de la tierra con sistemas agrícolas mas rentables o en algunos casos para el uso de la tierra con destinos inmobiliarios, por lo que el productor se ve obligado a producir cada vez más leche con un menor costo y una mayor rentabilidad”, apuntó la Ing. Agr. Miriam Gallardo, investigadora del Instituto de Patobiologia de INTA Castelar.
Luego de 20 años de estudiar el tema, ambas especialistas decidieron resumir su trabajo en el libro “Estrés calórico en ganado lechero” en el que describen cuál es el amiente ideal para los animales, cuál es el impacto que tiene la salida de ese ambiente ideal y a través de qué alternativas se puede mitigar el impacto del estrés por calor. Además aseguran que se trata de un obra referencial, con mucha tiene mucha información bibliográfica, lo cual la convierte en una fuente de consulta muy útil tanto para estudiantes, productores como para técnicos.
Las vacas lecheras, las más afectadas
“Dentro de las especies de bovinos, el ganado lechero y el Holstein en particular es el mas sensible al estrés calórico. Esta sensibilidad aumenta en la medida que la vaca tenga mayor genética y mayor nivel de producción”, explicó Gallardo.
“El libro trata con bastante detenimiento la vaca en transición a la lactancia, que es la mas sensibles al estrés calórico porque altera todo su patrón metabólico, su función digestiva y fundamentalmente su patrón hormonal Estos cambios fisiológicos y metabólicos conllevan a problemas de salud, donde no es raro encontrar hacia finales de verano y principio de otoño problemas de vaca con retención de placenta, de patas, con mastitis agresiva, derivados de un manejo durante del verano no acorde a la sensibilidad del animal”, agregó.
Cómo detectar los signos de estrés calórico
“Si una vaca está respirando muy rápido, jadeando y permanentemente con la lengua afuera está sufriendo estrés por calor. Si esta afección no es tratada a tiempo en una vaca de alta producción es muy probable que pase a un cuadro de problemas cardíacos y termine en una muerte súbita”, explicó Gallardo.
Asimismo, identificó otras señales claras que indican que el calor está afectando al rodeo como, por ejemplo, el hecho de que coma menos o directamente deje de comer. “Una vaca estresada por calor no quiere comer porque el acto de comer y digerir implica un aumento de calor corporal”.
Asimismo, las vacas en esta situación tratan de ir a las aguadas aunque paradójicamente no beben si tiene mucho calor. “Instintivamente otro de los hábitos que tiene el ganado lechero es juntarse todas las vacas cerca de las aguadas y lejos de refrescarse el estrés es cada vez más intenso”, resaltó.
A modo de reflexión, Gallardo señaló que es muy importante que el productor le brinde a la vaca un ambiente confortable porque es el único animal que por su nobleza es capaz de prescindir de su salud con tal de dar leche.
Andrea Palombo
Fuente: Infortambo, 13 de diciembre.


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