El organismo asesora en todas las etapas del procedimiento reproductivo.
El desarrollo de programas de mejoramiento genético en porcinos ha posibilitado que en la última década el uso de la inseminación artificial se haya difundido considerablemente.
Esta técnica es propicia para la incorporación de mejoramiento en granjas de una forma económica y con menos riesgo de transmisión de enfermedades.
Para ello es necesario un alto nivel de manejo. En ese sentido el INTA Pergamino brinda permanentemente recomendaciones para minimizar errores humanos. Allí, la especialista Marcela Lloveras remarcó -tras la educación y el adiestramiento de los padrillos- la importancia de la higiene del equipo.
Los boxes, la limpieza, el aire y hasta la ubicación respecto de otros animales es central para un correcto inicio del proceso; a ello hay que sumar el uso de guantes descartables durante la recolección.
En cuanto a la conservación, es necesario prestar principal atención a la temperatura y la luz. “Las células espermáticas son muy susceptibles al shock térmico tanto temperaturas altas como bajas. La temperatura óptima está entre los 15 y los 18 grados. Y cuidar el semen del contacto con la luz.”
Respecto de la siembra, es una técnica que la puede realizar perfectamente el productor, quien deberá seleccionar entre la gran cantidad de material de pipetas, las cuales pueden ser descartables o no; en este caso debe estar muy bien esterilizada. “Aquí lo que hay que saber es que debemos usar una pipeta para cada hembra”, dijo Lloveras.
Por último, es fundamental el registro de las etapas productivas.
Fuente: La Nación, suple campo, 20 de julio.


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