El último informe de la Cámara Argentina de Feedlot, realizado en base a la información aportada por 123 establecimientos asociados cuya capacidad de encierre declarada a la fecha del informe era de 585.892 cabezas, indica que los corrales llegaron al séptimo mes consecutivo en el que los egresos de animales fueron mayores que los ingresos.
A comienzos de marzo la ocupación promedio de estas empresas no llegaba al 40%, y el índice de reposición, que indica cuántos animales entran por cada animal vendido, era de 0,66, lo que demuestra una tendencia al vaciado de los corrales.
Desde la Cámara explican que si bien es cierto que la zafra de terneros nuevos aun no ha comenzado, también lo es que el sector está frente a la ocupación más baja para un mes de marzo de los últimos diez años.
La razón de esta situación se encuentra principalmente en el precio de reposición (precio del ternero). Con un diferencial de entre 20% y 25% mayor respecto del valor del gordo, sumado a un precio sostenido del maíz, no deja mucha cintura para ingresar al negocio, indican los feedloteros.
Y agregan: No podemos olvidar que el sector posee aún una parte importante de su capital de trabajo en la ex ONCCA, en referencia a las desaparecidas compensaciones que aun no cobraron.
Otro índice mencionado en el informe es el del ingreso de animales, que divide las entradas de cada mes por la capacidad de encierre de los establecimientos. En situaciones de trabajo pleno, este índice ronda el 25%, cifra que refleja la rotación normal de los corrales. Actualmente, no llega al 10%. Es decir, se registra una reposición realmente baja.
Esta situación lleva a los engordadores a tomar una estrategia diferente y alargar los encierres.
El informe de la Cámara de Feedlot explica que, años atrás, con un negocio favorable en la compra venta (relación invernada-gordo) y con un costo del kilo producido superior al precio del kilo vendido, las rotaciones eran rápidas y se apuntaba a engordes cortos, de menos kilos. En cambio, durante 2010 y lo que va del 2011, sabemos que enfrentamos una transición importante: la compra-venta es totalmente desfavorable y es importante la cantidad de kilos producidos para lograr rentabilidad. En este contexto, el promedio de encierre ronda los 111 días, pero algunos lo llevan hasta los 200 días, dicen los feedloteros.
Con este panorama, en un momento del año en el que normalmente los establecimientos de engorde comienzan un lento proceso de llenado, más de la mitad de las empresas aseguran estar vaciando sus corrales.
Una vez más, el contexto local obliga a los empresarios a revisar sus esquemas.
Fuente: Clarín, Suplemento Rural, 26 de marzo.


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