La mirada del investigador del grupo de Sustentabilidad y Medio Ambiente de INIA de Chile, Francisco Salazar Sperberg.
“Hay que cambiar el paradigma de que los efluentes son residuos y valorarlos como subproductos, en donde el contenido de macro y micronutrientes es de gran valor, en especial en zonas con suelos con problemas de fertilidad o bajo contenido de materia orgánica”.
Así lo indicó el investigador del grupo de Sustentabilidad y Medio Ambiente del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA-Chile), Francisco Salazar Sperberg, en el Congreso Tecnológico CREA.
Los efluentes son los principales subproductos, o mal llamados residuos, generados en sistemas ganaderos, los cuales contienen materia orgánica, macro y micronutrientes pudiendo ser reciclados en pasturas y cultivos, y con ello hacer más eficiente el sistema de producción.
“Se requiere, para un uso eficiente de los efluentes, cuantificar los volúmenes generados mensualmente, y caracterizarlos física y químicamente con la finalidad de estimar y valorar el aporte de nutrientes a ser reciclados y la reducción que pueda hacerse en el uso de fertilizantes comerciales”, indicó Salazar Sperberg.
La dosis por aplicar debe considerar el desbalance nutricional propio de los efluentes, dado por la mayor presencia de algunos nutrientes y su distinta disponibilidad.
Además es importante considerar un plan de manejo para el correcto uso de efluentes. Así como se planifica la fertilización en cuanto a dosis y época de aplicación, y a los requerimientos de cultivos o pasturas y disponibilidad de nutrientes en el suelo, también se debiera considerar el aporte de los efluentes que pueden parcial o totalmente suplir los requerimientos.
También es necesario definir el área real disponible para aplicación de efluentes considerando sectores dónde no es posible usarlos, tales como cursos de agua superficiales o caminos públicos, asó como períodos del año que son más restrictivos (como potreros saturados por alta pluviometría).
“Otro aspecto importante es considerar los equipos de aplicación disponibles y su capacidad para aplicar los efluentes en las distintas partes del tambo. Normalmente lo que ocurre es que, por un tema de costo y rapidez, se aplica a sectores cercanos al pozo de almacenamiento de efluentes, aumentando allí en forma importante los niveles de fertilidad del suelo que pueden causar problemas por desbalances nutricionales”, alerta el investigador chileno.
Para sistemas basados en pasturas otro aspecto importante es la reducción del uso de agua limpia para tareas de limpieza de las instalaciones. “En general hay un uso excesivo de agua, lo que implica grandes volúmenes de efluentes generados con bajo contenido de materia seca y por ende de nutrientes”, señala Salazar Sperberg.
Se requiere de investigación local para optimizar el uso y manejo de los efluentes, en donde la demanda de información se oriente desde y hacia el productor y asesores, a los cuales se les pueda además transferir la información generada.
El investigador destacó el trabajo realizado en el marco del Consorcio Lechero de Chile (www.consorciolechero.cl), institución que concentra a la mayor parte de la cadena láctea y la cual ha definido prioridades para el sector en investigación y transferencia tecnológica con una mirada a mediano y largo plazo. Participan en el mismo industrias lecheras, asociaciones de productores, empresas de servicios y académicos. En el marco de ese trabajo se han identificado temas relacionados a la sustentabilidad y medio ambiente del sector (siendo el manejo de efluentes uno de gran relevancia).
“En los últimos años ha existido un mejoramiento en la capacitación de trabajadores en distintas temáticas asociadas a la producción de leche y carne, abarcando un amplio rango de temas. En efluentes, sin embargo, existe un desconocimiento y se requiere un gran trabajo para uniformar criterios”, expesó Salazar Sperberg.
El buen manejo y utilización de los efluentes debe ser un tema compartido entre privados y públicos, solo con esta mirada se hará un avance efectivo en los distintos puntos que se requiera abordar para su optimización. El investigador dijo que una buena experiencia al respecto es el Acuerdo de Producción Limpia (www.cpl.cl/Acuerdos(APL)/) realizado en Chile.
“Una iniciativa destacable ha sido la implementación de un bono asociado a temas de sustentabilidad y medio ambiente que implementó una industria lechera internacional que opera en Chile. Esa empresa definió una serie de aspectos ambientales a ser auditados en tambos lecheros, en donde el manejo de efluentes es de gran importancia. Dependiendo del grado de cumplimiento se paga parcial o totalmente un bono directo al productor por cada litro de leche generado”, explicó.
Fuente: Infortambo, 10 de octubre.


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