En la Argentina, la cantidad de establecimientos de engorde a corral inscriptos ronda los 2300 (incluye las 450 firmas de la Cámara Argentina de Feedlot). Y la capacidad instalada ronda los 4 millones de cabezas. Todo el sector movió en 2011 unos 12.500 millones de pesos.
Sin embargo, para los empresarios, en 2011 hubo rentabilidad negativa y, con el nuevo escenario que viene desde 2010, el sector tiene nuevos desafíos.
Según Rodrigo Troncoso, gerente general de la Cámara Argentina de Feedlot, uno de esos desafíos es financiero. “Los nuevos valores le insumen al negocio otro capital de trabajo. Cuando en 2009 un engorde de 1000 cabezas suponía un capital parado en terneros de $ 600.000, en la actualidad ese mismo establecimiento requiere unos 2,5 millones de pesos, sólo en capital hacienda. Ahora bien, el negocio pasa por tener encerrados los animales más tiempo para poder producir más kilos. Así, pues, antes los 600.000 pesos giraban en 60/90 días, y hoy el capital hacienda ($ 2,5 millones) va a rotar en no menos de 120 días. Asimismo, el hecho de encerrar más tiempo supone entregar más alimento y un alimento más caro, con lo cual el requerimiento financiero aún es mayor”, explicó. Según Troncoso, no existiendo “herramientas financieras” los engordes han tenido que hacer una financiación propia. “De ahí que hayamos visto también caídas en las ocupaciones”, indicó. Para el directivo, otra manera de actuar en el nuevo escenario fue “achicando stock”.
En opinión de Troncoso, el otro desafío es técnico. Como el negocio está en producir la mayor cantidad de kilos posibles, se busca ser más eficientes.
En este punto, según Troncoso, cobran importancia “la capacitación continúa del personal”, los nutricionistas a la hora de analizar los ingredientes de las dietas y buscar las mejores eficiencias de conversión. Además, se destaca la genética, en especial para “pensar en la selección de animales y cruzas que permitan a los animales permanecer más días encerrados con dietas de alta energía, sin sobreengrasarse”. Para el ejecutivo de la entidad, otro punto que puede ayudar es la aprobación de tecnologías que mejoren las eficiencias productivas, como los promotores de crecimiento.
Zonas extrapampeanas
A todo esto, los empresarios del sector están viendo que el feedlot es una herramienta que va a crecer en zonas “marginales”, apuntando el despegue ganadero en lugares como Salta, Santiago del Estero, Mendoza y la Patagonia. “En Santiago del Estero ya hay 35 feedlots. Hubo un crecimiento en los últimos 6 a 7 años. Nosotros tenemos uno allí. Vimos una oportunidad para ofrecer el servicio [hotelería] en el período en que no llueve [de abril a noviembre]”, contó Antonio Da Silva, sobre el uso de esta alternativa en esa región.
“El engorde a corral es el principal vehículo de agregado de valor, tanto a los cereales y subproductos como a la hacienda misma”, remarcó Troncoso.
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 28 de enero.


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