Por Cristian Mira.
El resto del mundo sigue estando ahí. No se fue. Las oportunidades que tiene la Argentina para ser un productor líder de alimentos y de energía de origen renovable a nivel global se mantienen intactas. De igual manera el país podría autoabastecerse de proteínas animales y vegetales de calidad y a precio bajo. Ambos objetivos, que no son contradictorios, están en condiciones de alcanzarse si alguna vez existiera un liderazgo político capaz de trabajar en pos de ellos.
En los últimos días sobran los ejemplos de oportunidades que el país puede capturar. China, tal como se publica en la página 3, anunció que deberá aumentar sus importaciones de maíz este año. La Argentina, como uno de los principales exportadores mundiales del cereal, podría ser uno de los países que se encontraría en mejores condiciones de aprovechar esa oportunidad. “Podemos producir 35 millones de toneladas en vez de las 25 actuales”, señala el economista de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Juan Rey Kelly.
Un mensaje similar a ese fue el que los exportadores intentaron hacerle llegar al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el miércoles pasado, cuando le explicaron los beneficios de haber anunciado anticipadamente la liberación del cupo para exportar 15 millones de toneladas. Esa apertura permitió aprovechar un momento del mercado en el que los precios estuvieron en alza, les dijeron los exportadores a Moreno y le recordaron que el mercado interno no quedó desabastecido . Tras el informe de hace dos semanas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, en sus siglas en inglés) que dio una cifra sobre los stocks más alta que la calculada por el mercado, el nivel de precios es más bajo que previo a ese pronunciamiento. No obstante, las oportunidades que presenta el maíz son incalculables. Y no sólo por exportación de grano, también como insumo para los lácteos y para las carnes aviar, porcina y vacuna.
Cualquier oportunidad que presenta hoy el mercado internacional no podrá ser aprovechada si no se remueven los obstáculos políticos internos. Los costos están aumentando a una velocidad mayor que los precios. Se comprueba con el gasoil. Según un cálculo realizado por el productor Néstor Roulet, ex vicepresidente de CRA, mientras su precio se incrementó un 65 por ciento en los dos últimos años, el kilo de novillo subió un 14%, la leche un 19% y la soja un 15 por ciento. Así, el tope máximo ideado por Moreno llega cuando el precio del gasoil viene subiendo en forma sostenida. Esa receta tiene como antecedentes en otros momentos de la historia argentina el desabastecimiento y el mercado paralelo de combustible.
Según el trabajo de Roulet, hace dos años, con 29,2 toneladas de soja se compraban 10.000 litros de gasoil hoy hacen falta 41,8 toneladas. Es curioso: durante el conflicto por la 125, uno de los argumentos más repetidos por el oficialismo era que el campo se había beneficiado por el gasoil subsidiado durante el kirchnerismo. Las cosas, como se ve, a veces cambian.
La pérdida de competitividad ya se ve como una amenaza. “La inflación, el aumento de la presión impositiva nacional y provincial y la suba de costos son verdaderas nubes negras en nuestro horizonte”, advierte Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Esto, explica, ya se está comprobando en las regiones donde por segundo año consecutivo se padece una feroz sequía como el centro-oeste del Chaco y la provincia de Salta. Fue el propio presidente de la SRA, Luis Miguel Etchevehere, quien advirtió el martes pasado en la asamblea de la Comisión de Enlace en la provincia de Santa Fe, que después de la cosecha habrá productores que terminarán endeudados. Según Ambrosetti, deberían instrumentarse ya créditos a tasa muy blanda. “Lo único disponible son los llamados créditos del Bicentenario”, explica.
Es la misma luz amarilla que descubrió el secretario Moreno con el riesgo de que la siembra de trigo vuelva a caer en la campaña 2013/14 como lo hizo en el ciclo pasado. En la reunión que mantuvo con los exportadores ordenó pedir un estudio de costos para la producción del cereal. Si tras los números que obtenga decide volver a aplicar su política de garrote en vez de alentar una apertura del mercado ya se puede anticipar de antemano el resultado.
Su amenaza de castigar a la cebada puede operar como un feroz desincentivo a quienes apuestan a otras alternativas productivas.
Resumen
269,6 millones de toneladas
Es la estimación sobre la producción mundial de soja para 2012/13 que realizó el USDA.
La frase
“Los tamberos están vendiendo sus animales para pagar deudas”
Julio Aimar, Mesa Nac. de Prod. de leche
Fuente: La Nación, suple campo, 13 de abril.


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