Una simple ecuación permite poner sobre el tapete el potencial del mercado de genética bovina (carne y leche) en nuestro país. Tenemos unos US$ 36.000 millones en animales, pastando, mientras se estima que la comercialización de semen no supera los US$ 21 millones de facturación anual.

En otras palabras y para aportar mayor precisión, sobre un rodeo de más de 31 millones de vientres, apenas se utilizan siete millones de dosis cada campaña.
Frente a esta situación y en el marco de la Exposición Rural de Palermo, el Ing. Mariano Etcheverry, director Ejecutivo de la Cámara Argentina de Biotecnología de la Reproducción e Inseminación Artificial, actualizó las cifras del mercado global y doméstico de genética bovina.
“El año pasado y según los miembros de CABIA (que representan el 80% del negocio) se comercializaron 6,2 millones de dosis, entre el mercado interno y las exportaciones, donde el rubro de vacunos de carne se llevó más del 54% del total”, afirmó Etcheverry en una presentación de la cual también participó MOTIVAR.
“En materia de comercio exterior y según cifras de la Aduana, se importaron 2,8 millones de dosis de semen, por cerca de US$ 10 millones. Esta situación, en el caso de los embriones, llegó a las 879 dosis, por casi US$ 300 mil”, graficó el disertante. Y avanzó, “exportamos 560.000 dosis por US$ 1,6 millones; 3.300 embriones por casi US$ 500 mil y muy pocos reproductores: 375 cabezas por casi US$ 900 mil”. Más allá de esto, Etcheverry fue contundente: “en los últimos 15 años el mercado el semen (leche) creció un 94%, con una baja coyuntural en 2016. En el segmento de los bovinos de carne, el negocio se ha expandido desde 2001 en un 300%. En definitiva, el crecimiento total (carne y leche) fue del 160% en el período”.
Los especialistas debatieron
La Exposición Rural de Palermo presentó un escenario inigualable tanto para la mencionada jornada organizada desde CABIA, como para el Foro Argentino de Genética Bovina, en cuyo marco tuvo lugar la 10° Jornada de Actualización de Genética Bovina, inaugurada por Martín García Fernandez, presidente del FAGB, y Luis Miguel Etchevehere, titular de la Sociedad Rural Argentina.
En ese marco, distintos referentes analizaron la relevancia actual de la genética bovina en la producción nacional.
A ello, se sumaron aportes en materia de avances en las actividades porcinas y avícolas, destacándose el impacto positivo que generaron en volúmenes y calidad de carne en las últimas décadas.
Para muestra sobra un botón
El cabañero Horacio La Valle fue el presentador en la mesa que compartieron, entre otros, Santiago Young (CIALE) y Fernando Charró (Estancias y Cabaña Las Lilas), en el marco del encuentro impulsado por FAGB.
“Entre semen de carne y leche, el año pasado la firma comercializó 1,3 millones de dosis, versus las 500.000 de hace 12 años”, graficó Young, gerente General de CIALE Alta, empresa de la familia Smith Estrada Saavedra, con casi 60 años de trayectoria en el mercado de la genética en el país. La misma se encuentra celebrando el sexto aniversario de la alianza con Alta Genetics, miembro de un holding que tiene en el país uno de sus seis centros de producción a nivel mundial.
“Uno de cada tres envíos de semen que hace la Argentina al exterior los concreta esta compañía. Desde hace cinco años, sostenemos en más de un millón de unidades la comercialización total de productos, tanto locales, como los que provienen de Estados Unidos, Canadá, Brasil, Uruguay y Australia”, explicó el ejecutivo y siguió: “Tenemos un gran potencial de crecimiento en Brasil, donde se emplean unas 12 millones de dosis al año, de las cuales Argentina solo aporta 500.000: menos del 5% del total”. Según Young y a partir de las acciones del Gobierno nacional está todo dado para crecer.
“Entre los mercados más apetecibles para cumplir con esa meta se encuentra China, Ecuador, Costa Rica y Perú son los más factibles y cercanos”, afirmó.
De la reunión también participó Fernando Charró, quien es gerente comercial de Estancias y Cabaña Las Lilas, empresa con más de un siglo en la actividad, hoy en manos de la cuarta generación de un grupo familiar argentino liderado por Octavio Caraballo Hirsch. “Somos productores, multiplicadores y proveedores de genética tanto en el mercado doméstico, como en el regional. El último año, comercializamos 2.404 reproductores machos en todo el país, de los cuales un 40% fueron vendidos en remates; y 423.000 dosis de semen, de las cuales 100.000 se exportaron”, aseguró Charró, miembro de una firma que cuenta con un centro de genética, un área de reproductores, el restaurante en Puerto Madero (4 millones de comensales en 25 años) y una división porcina, con 1.300 madres.
“Las empresas necesitamos seguimiento y compromiso institucional. Sería interesante que en el rubro de la genética existiera un organismos similar al IPCVA para apoyar la difusión de nuestras carnes”, alentó el ejecutivo.
A su turno, aseguró que el sector privado aún tiene reclamos: “podemos sumar dinamismo, tanto en materia de documentaciones como en la relación con el Senasa; se pueden simplificar muchas etapas. Otro punto a mejorar tiene que ver con que el INTA es el único que hace las pruebas de laboratorio para exportar; tiene gran calidad técnica, pero no así operativa. Proponemos sumar laboratorios privados para agilizar esta instancia”.
Fuente: Motivar


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