Se pagó hasta $ 8,50 por livianas de 435 kilos.
Por Esteban D´Apice.
Pocas y de escasa relevancia fueron las variantes que mostró esta semana la operatoria desarrollada en el Mercado de Liniers respecto de lo sucedido en el segmento precedente. Vale apuntar, en primer término, la similitud en la oferta, pues de lunes a miércoles ingresaron 17.632 cabezas, frente a las 17.384 anteriores.
En los amenos diálogos de pasarelas que se desarrollan a diario, alguien memorioso recordó épocas en las cuales tal stock podía encerrarse para una sola rueda, y por motivos que no explicitó, exhibió un ejemplar de La Nación de febrero de 2002, en el que se daba cuenta de una oferta para las tres ruedas de 46.909 vacunos (13.146 el lunes, 16.405 el martes y 17.358 el miércoles).
En el ciclo clausurado ayer prevaleció demanda invariablemente firme por todas las clasificaciones de vacas, que están “cargándose” a plaza en cantidad insuficiente respecto de los requerimientos de la industria, que compite por los lotes de buena conformación aptos para diversos contratos, pero también por las categorías denominadas conserva y manufactura.
Según algunos operadores, la habitual limitación estacional de la categoría podría estar potenciada por el proceso de retención emprendido por el productor, que en la práctica, significa mantener en servicio todo vientre potencialmente capaz de gestar un ternero más.
Los precios corrientes oscilaron de $ 7 a 8 por lotes calificados especiales a buenos y de $ 5,90 a 7 por los regulares. Los registros destacados fueron $ 8,50 con 435 kg; $ 8,10 con 444 kg; $ 8 con 454 y con 495 kg; $ 7,80 con 500 y con 501 kg; $ 7,44 con 556 kg, y $ 7 con 644 kg. Por las vacas adquiridas para procesar se pagó $ 5,30/5,80 por las buenas, encarnadas, y $ 4,80/5,30 por las inferiores.
Novillos: ventas ágiles
Aun cuando las cotizaciones mostraron diferencias negativas, se estimó satisfactorio el balance que dejó la negociación del novillo, que con 2243 animales adjudicados representó un moderado 12,76% del total general, muy lejos del 34 por ciento correspondiente a la semana de 2002 antes citada.
Los promedios corrientes fluctuaron del siguiente modo: $ 8,90/9,30 por livianos de 431/460 kg; $ 8,70/9,10 por los de 461/490 kg; $ 8,60/9 con 491/520 kg, y $ 8,50/8,90 cuando excedieron ese peso. El Indice Liniers fue de $ 8,527, con una merma del 1,89 por ciento respecto del anterior, de $ 8,691, mientras que el peso medio para todas las transacciones resultó de 483,06 kilos.
Por vía directa, bien pedidos, los novillos con certificado se colocaban anteayer a $ 16,50 por kilo de carne para jaulas de hasta 480/490 kilos, que con un rendimiento del 58 por ciento, resultan a $ 9,57 por kilo en pie. Tales ventas -se dijo a La Nación- el productor tiende a concertarlas si se le asegura una buena reposición de invernada, esto es, “transformar” cada novillo en 2,45/2,55 terneros.
Ello es posible, se explicó, adquiriendo en feria o en directa con su consignatario, animales de 130/140 kilos, por ejemplo, a $ 13 o a $ 13,50, inversión que afronta con los 4500/4600 pesos de cada novillo enviado a planta.
Demanda selectiva
La comercialización de las haciendas livianas se caracterizó durante el segmento bajo análisis por la estricta selectividad de los abastecedores y de los frigoríficos consumeros al momento de proponer precios.
El engrasamiento de las hembras, además de tornar laboriosa su colocación, es castigado con diferencias de 60 a 70 centavos respecto del valor del macho, condición que alcanza su máxima expresión en conjuntos de 300 a 330 kilos.
Los precios corrientes oscilaron de la siguiente manera: en novillitos, $ 9/9,80 por medianos de 351/390 kilos; $ 8,90/9,10 por pesados de 391/430 kg, y $ 7,60/8,80 por los regulares; en vaquillonas, $ 8,50/9,20 por las de 351/390 kg; $ 7,70/8,40 con 391/430 kg, y $ 7/7,60 por las incompletas en preparación, y en terneros, $ 9,50/10,30 por los especiales a buenos y $ 8,40/9,30 por los conjuntos regulares..
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 24 de septiembre.


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