El estrés por calor en el ganado es una condición fisiológica en la cual la temperatura corporal es más alta que la normal y ocurre cuando la suma del calor interno, producido por el metabolismo, más el calor ambiental supera la capacidad del animal para disipar el calor del cuerpo y mantener su temperatura corporal entre 38°C y 39°C.
Las principales estrategias de mitigación de los problemas generados por el estrés térmico incluyen el uso de razas más tolerantes (cruzamientos con razas índicas), modificaciones de la alimentación para reducir la acumulación de calor metabólico y el desarrollo de estructuras e instalaciones para proteger al ganado contra las temperaturas altas.
Sin embargo, para algunos autores no hay evidencia concluyente en este sentido y una dieta moderadamente fibrosa, con fibra de alta calidad y baja en energía generaría menos calor que una muy concentrada. Un exceso de proteínas degradables en el rumen también contribuye al incremento de calor, por lo que la utilización de proteína pasante puede ser conveniente.
La utilización de grasa pasante en la dieta en reemplazo de parte del grano ha sido propuesta para contribuir a disminuir la producción de calor. Es posible que el suministro de distintos aditivos sean un complemento importante en la prevención del estrés calórico.
Fuente: http://www.todoagro.com.ar/noticias/nota.asp?nid=41183


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