La etapa de implementación del compartimento ovino, la herramienta para demostrar que la carne ovina con hueso producida por Uruguay no es vector de transmisión de fiebre aftosa, está prácticamente terminada.
Hay dentro 1.150 corderos e ingresan en las próximas horas otros 350 cabezas, bajo estrictas medidas de bioseguridad, con trazabilidad individual y bajo sangrados para demostrar la ausencia de la enfermedad.
Alex Thiermann, el presidente de la Comisión de Normas Sanitarias para los Animales Terrestres (código sanitario) de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), recorrió el compartimento, lo validó e instó a Uruguay a aprovechar la oportunidad para darle mayor valor a la carne ovina, certificando otros atributos que hoy los consumidores están pidiendo, como bienestar animal, genética y producción a pasto, sin hormonas y antibióticos.
“Uruguay no sólo demostrará la ausencia de una enfermedad -fiebre aftosa- sino que dado que se toman todas las medidas de bioseguridad, se pueden certificar otros atributos adicionales. Se puede caracterizar el contenido de ese compartimento, con un alto nivel sanitario y de bienestar animal”, reconoció Thiermann.
Lo más difícil no será demostrar que la carne que Uruguay exporta, aunque vaya con hueso, no transmite la aftosa, sino lograr que los países compradores mantengan el comercio amparados en la producción del compartimento, aún aunque el país se reinfeste.
“La ventaja es que una vez aceptado el concepto del compartimento en los países importadores, habrá comercio ininterrumpido de los productos que vienen del compartimento”, indico Thiermann.
“Se debe discutir ahora con los importadores (en principio Unión Europea, Estados Unidos y México) y comprometerlos a que el día que haya un cambio en el status sanitario de Uruguay también sigan estando de acuerdo con el compartimento. Esa la parte más difícil a nivel internacional”, reconoció.
Fuente: Carnetec, 15 de mayo.


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