Es necesario planificar sobre que tipo de equipo es el mas conveniente para la explotación. Esto permitirá mejores resultados
Organizada por el módulo de riego de la Estación Experimental Manfredi y las empresas Reinke Irrigation y Senninger Irrigation se llevó a cabo una jornada técnica destinada a poner en uso estrategias para mejorar la eficiencia de aplicación del riego.
El ingeniero Eduardo Martellotto coordinador del módulo experimental del INTA Manfredi informó a la audiencia, sobre el impacto positivo indirecto del uso del riego como por caso el aumento de la producción, la mayor diversificación de producción a la que se puede acceder y la mayor estabilidad productiva, entre otros.
La inclusión de los distintos tipos de aspersores en un equipo de riego depende de varios factores como el tipo de suelo, cobertura orgánica, capacidad y velocidad de infiltración, temperaturas, humedad relativa y vientos. En síntesis es muy importante la cuestión agronómica y sus prestaciones dijo el ingeniero Martellotto.
Es fundamental que el productor no decida incorporar a su lote un equipo de riego y luego asesorarse sobre el tema, sino que es necesario que como primer paso se planifique sobre que tipo de equipo es el mas conveniente para su explotación o sea que cada establecimiento tiene que comenzar a usar el riego con un paquete a medida de acuerdo a cada necesidad que permita que la mayor cantidad de agua que salga por el aspersor llegue al suelo y esté disponible para el cultivo. En esta elaboración se deben tener en cuenta el diseño de los aspersores y el tamaño de sus boquillas, la cantidad de toberas a lo largo del equipo, su distribución y su altura del suelo.
Algunos datos para tener en cuenta
El riego en Argentina en el año 2002 cubría 1.355.000 hectáreas, en 2008 esa cifra ascendió a 2.200.000. De ese total el 68% corresponde a zonas áridas y semiáridas, mientras que el 32 % restante a regiones húmedas.
En cuanto a las fuentes de agua, el 75% son superficiales y el 25% subterráneas. En 1992 había en Córdoba 4 equipos, en la actualidad esa cantidad suma 400. La provincia tiene bajo riego 210.000 hectáreas, de las cuales 75.000 son aguas superficiales, por surco 20.000 y con riego presurizado 120.000 hectáreas.
Según la FAO el 70% del agua dulce va destinada a la agricultura, el 20% a la industria y el 10% al consumo humano. Del sistema actual de riego, el 90% es ineficiente, lo que hace imprescindible mejorar los sistemas para ahorrar un 50% de agua. Según estimaciones, Argentina podría alcanzar a largo plazo las 10 millones de hectáreas bajo riego.
Fuente: On24 agro, 23 de marzo.


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