La gigantesca nube de cenizas proveniente del volcán chileno Puyehue, que cubrió una gran parte del país, tendrá efectos de corto y largo plazo sobre el suelo y sobre la producción.
Roberto Casas, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA, explicó que si bien las primeras consecuencias del fenómeno son dificultades en la producción de forrajes y el acceso del ganado al agua, a largo plazo las cenizas favorecerían a la infiltración del agua en los suelos pesados de la zona.
Recién después de varios años, los minerales de estas deposiciones se mineralizan y pueden ser utilizados por los cultivos y por las plantas nativas de la región. La lluvia es un factor que favorece a la meteorización, es decir a la absorción de los minerales por parte del suelo, afirmó Casas.
Por su parte, Celso Giraudo, técnico del INTA Bariloche, recomendó que los productores estén atentos, que abastezcan a los animales de agua en movimiento arroyos o ríos y no de tajamares, lagunas, pozones o bebederos, y que traten de no mover a los animales para no levantar las partículas del suelo ni agitar al ganado.
También se recomienda no pastorear en contra del viento debido al daño que pueden producir las partículas en los ojos de los animales y estar atentos al estado de salud del ganado.
Guillermo Berra, coordinador del grupo Determinación de Gases de Efecto Invernadero del INTA Castelar Buenos Aires, explicó que las cenizas son partículas finas volcánicas que afectan a los animales en forma directa y sobre la calidad de la lana resistencia y rendimiento.
En referencia a los problemas relacionados con el abastecimiento de agua y alimento, el técnico de Castelar detalló: Los animales se resisten a su consumo debido a la presencia de cenizas y esto acarrea un debilitamiento del ganado y disminución del índice de preñez. Para contrarrestar esta situación, el especialista recomendó acercarle agua limpia y forrajes a los animales en sus potreros.
Fuente: Clarín, Suplemento Rural, 6 de agosto.


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