Las cabañas llegaron con animales de excelente calidad en las distintas razas, lo que demuestra una evolución constante; las tendencias que siguen, las tecnologías que utilizan y los problemas que también enfrentan.
Por Fernando Bertello.
Como todos los años, las cabañas son protagonistas en la Exposición Rural de Palermo. Porque traen lo mejor de su producción y porque marcan nuevas tendencias en su actividad. Palermo es la Olimpíada de Oro de la ganadería.
Al margen de una u otra raza, las cabañas de punta y las que les siguen los pasos están lanzadas a buscar y ofrecer al mercado animales que tengan descendientes que conviertan cada vez más rápido el alimento en carne, que resulten en grandes productores de carne, sean uniformes, moderados y que puedan adaptarse a cualquier situación de campo, inclusive la más difícil, y tengan una correcta estructura para, en el caso de los toros, desplazarse sin problemas.
Pero las cabañas están acelerando también en materia de uso de ciertas herramientas y tecnologías. Cada vez más empresas se suman a la transferencia embrionaria, algo ya bien instalado en las firmas de puntas, recurren a las Deps (Diferencias Esperadas en la Progenie) y hasta usan imágenes por ecografía para ver qué hay en el interior del animal. Es decir, apuntan a mediciones por ecografía para área ojo de bife, marmoleo y grasa dorsal, entre otros parámetros de interés.
A punto de iniciarse con fuerza la comercialización de reproductores de agosto/septiembre, la perspectiva del negocio es que los precios se ubiquen en valores similares o con apenas algunos escalones por encima de 2011.
El dato positivo es que el criador y todos aquellos que retuvieron hembras para recomponer stock se muestran ávidos por usar cada vez mejores toros.
De todos modos, el dato negativo que perciben en este sector es que la inflación de los costos, donde los cabañeros denuncian subas por encima del 20% en rubros como alimentación, personal y productos veterinarios, ya comienza a erosionar la rentabilidad.
Objetivos
“Como el fin último es que se pueda producir carne logrando un animal tanto para la exportación como el consumo interno, se busca tener una buena genética para que el animal convierta en el menor tiempo posible a una mayor cantidad de carne”, dijo en diálogo con La Nacion José Chillado Biaus, gerente general de TerraGarba.
“La genética hoy te ayuda a lograr estas cosas en la descendencia”, agregó.
Según Chillado Biaus, herramientas disponibles como la transferencia embrionaria contribuyen a que este proceso pueda ser más rápido.
“Antes tenías que esperar tres años para ver si el producto iba por el camino correcto, pero ahora eso se aceleró y con una transferencia embrionaria de un animal por año podés lograr 15 embriones”, explicó el integrante de la firma TerraGarba.
“Con la transferencia multiplicás genética de punta tratando de no equivocarte”, subrayó, por su parte, Carlos Fernández, propietario de la cabaña La Rubeta.
Prácticamente el 100% de las cabañas de punta están aplicando esta tecnología en la actualidad y las más chicas están un proceso de crecimiento de su uso.
En la misma dirección
En este contexto, los cabañeros parecen ir todos detrás la misma máxima. “Todos estamos buscando animales carniceros, moderados y de mucha calidad”, señaló Fernández. A su lado, Carlos Ojea Rullán, asesor de diferentes cabañas en el país, añadió otro aspecto no menor: la búsqueda de la corrección estructural.
“Esto quiere decir que el animal debe ser correcto de aplomos y estructura ósea. Buscamos que sea funcional en el campo, y para eso es importante su estructura para que pueda moverse y montar a la vaca”, indicó. “Hay una presión muy fuerte de selección para esas cosas”, añadió.
Las Deps son otra herramienta cada vez más útiles para las cabañas y para el mismo productor que puede tomar decisiones de compra sobre parámetros objetivos.
Pero, además, Ojea Rullán destacó otra herramienta valiosa: la medición de imágenes por ecografía. “Esto ayuda para ver al animal no sólo por fuera, sino por dentro”, subrayó.
Señal de que se trata de un tema que se va imponiendo, Angus exige que en el ingreso a la competencia los animales vengan acompañados de su ecografía individual y su correspondiente Deps.
Desde la cabaña La Ñata, Juan Carlos Casal, administrador, cuenta que allí apuntan a que la vaca pueda parir sin problemas un ternero. Para ello, se concentran en animales con bajo peso al nacer.
“La idea es producir toros con los cuales las vacas puedan parir sin problemas”, sostuvo. “El criador quiere asegurarse eso”, añadió.
Pero hay más: la eficiencia en la conversión es otro de los objetivos centrales. “La mejor conversión es algo que también se trabaja genéticamente”, precisó.
En esta firma dicen que también buscan que sus toros se adapten a todas las situaciones de mercado. “Nuestros toros nacen en situaciones de campo de regular a mala (la firma tiene establecimientos, entre otras zonas, en Mercedes) y cuando salen pueden adaptarse sin problemas”, explicó.
Todas las razas quieren superarse día a día. Como en Shorthorn, donde, según expresó Guillermo Sanviti, de la cabaña Tres Hojas, la raza pretende tener una mayor participación en los cruzamientos comerciales con Angus y Hereford.
“La experiencia es que hay una demanda que se está incrementando para participar de los cruzamientos. Hay una demanda que busca vigor híbrido y rapidez en la terminación con Shorthorn”, precisó el responsable de Tres Hojas.
En general, la opinión de los cabañeros es que desde lo estructural la ganadería tiene un horizonte positivo con una oferta de hacienda aún escasa y una demanda que se mantiene firme.
“Desde lo estructural el sector está bien”, destacó Jorge Sedelli, gerente de la cabaña La Paz, de Gregorio, Numo y Noel Werthein SA. Sedelli hizo un llamado de atención, no obstante, sobre la suba de costos en la actividad.
“Se han encarecido de 20 a 30% en el último año”, indicó.
Alfonso Bustillo, de la cabaña La Llovizna, coincidió con ese diagnóstico. “Hemos tenido buenos valores, pero la inflación erosiona el precio”, remarcó.
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 28 de julio.


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