Destacan las ventajas de seleccionar pensando en producir más.
La mejora y selección genética de los rodeos es trascendental para la ganadería. Precisamente de eso se habló en una jornada ganadera realizada recientemente por los CREA del Sudoeste.
Allí, uno de los disertantes fue el veterinario Martín Vergara, quien además es productor, cabañero y miembro del CREA Cabañas.
Al describir las tecnologías que utiliza en el manejo de su rodeo, Vergara hizo hincapié en el trabajo de selección. “Privilegiamos el resultado económico con todas sus implicancias”, afirmó. “Estamos en esta actividad porque es un negocio y nuestra selección va a estar orientada en ese sentido”, agregó.
“Cuando se seleccionan animales se deben considerar tres aspectos fundamentales: el medio ambiente, la diversidad (no hay planteos globales, ya que cada establecimiento es diferente y hay un sistema para cada uno) y los mercados (el interno exige por ley un peso de faena superior a 300 kilos y castiga económicamente los pesos superiores a 400, mientras que el mercado externo requiere una res de entre 125 y 145 kilos, que con el 57% de rinde da un animal vivo de 434 a 504 kilos)”, analizó.
Según Vergara, los productores deben intentar “hacer una evaluación perfecta de un catálogo de reproductores”.
“¿Qué es lo que se quiere obtener con esta información? Se puede aumentar o reducir el tamaño, se puede engrasar el animal, agregar grasa intramuscular, aumentar la producción de leche, tomar muchas medidas. Ahora, primero hay que preguntarse adónde se quiere ir, esa es la pregunta que se tienen que hacer los ganaderos”, argumentó.
Paso a paso
Vergara dijo que en su caso los factores de mayor peso para seleccionar y mejorar el negocio son la facilidad de parto directa e indirecta y el desarrollo.
“Lo importante es tener el ternero. Si no tenemos facilidad de parto y lo perdemos estamos en serios problemas”, explicó.
También destacó “la selección de reproductores que rompen la curva, lo que permite la obtención de bajos pesos al nacer, desarrollo precoz, con pesos por encima de la media y tamaño aceptable de la vaca adulta”.
El cabañero afirmó que “el conocimiento aplicado a la información es la llave para manejar esta herramienta de bajo costo, cuyos resultados son permanentes y acumulativos”.
En este sentido, dijo que la inseminación artificial a tiempo fijo es, entre otras técnicas, “un valioso instrumento tanto para el progreso genético como para el ordenamiento del rodeo”.
En su opinión, el ordenamiento por fecha de servicio “permite adelantar y concentrar la parición en el primer tercio del ciclo reproductivo y darle salida comercial a las vacas retrasadas, que destetarán menor proporción de su peso en carne y que son, por ende, las menos eficientes en términos económicos”.
Por último, señaló que “este esquema, aplicado a las vaquillonas de primer servicio, en cantidad supernumeraria a las teóricamente necesarias, con un período de servicio restringido entre 45 y 60 días como máximo, complementa la concentración de los partos, selecciona los vientres más precoces y mejor adaptados al medio, punto de partida esencial para un rodeo fértil y longevo”.
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 21 de abril.


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