La División Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca continúa coordinando acciones con técnicos brasileños para evitar nuevos casos de rabia paralítica en Uruguay, cuando Rio Grande do Sul enfrenta el foco más grande desde la década del 80.
Uruguay lleva mucho tiempo sin casos de rabia paralítica -el último fue en Tacuarembó hace muchos meses- y continúa controlando a rajatabla las poblaciones de murciélagos vampiros que son los que transmiten la enfermedad en el ganado. La rabia paralítica no tiene cura y finaliza con la muerte del animal afectado varios días después de que aparecen los síntomas.
En Rio Grande do Sul la rabia paralítica se expande y hay 23 focos detectados entre enero y marzo del corriente año, afectando a 12 municipios de la región Sur. La Secretaría de Agricultura estima que 1.400 animales habrán muerto por el virus. La situación contrasta con la de 2011, cuando se registraron 48 focos en todo el año.
Ahora, ante la dispersión de la rabia, los servicios sanitarios brasileños incrementaron la captura de murciélagos vampiros y acelera la inspección de los refugios, sólo en marzo llegó a capturar 1.072 murciélagos, pero amplió el radio de acción de los focos, pasándolo de 12 a 20 kilómetros.
El coordinador del programa nacional de rabia en el estado, Nilton Rossatto sostuvo a la prensa brasileña que el principal problema es la poca colaboración de los criadores y para el técnico, la única forma de controlar la enfermedad es previniéndola.
Precisamente la prevención está en la mira de las autoridades sanitarias de Uruguay, que debieron enfrentar por primavera vez la enfermedad en 2007.
Ya se hicieron varias reuniones con técnicos brasileños, porque trabajamos en coordinación con ellos. Hemos mantenido reuniones en Cerro Largo, Rivera y Artigas, aseguró a El País el titular de la División Sanidad Animal del MGAP, Federico Fernández.
El jerarca explicó que también se sigue haciendo vigilancia para evitar nuevos casos clínicos de rabia paralítica.
Se monitorean los refugios y se extreman los controles sobre las poblaciones de murciélagos vampiros con mayor rigor a raíz de los casos en Rio Grande do Sul, agregó Fernández.
En años anteriores la lucha contra este problema se realizó bajo el asesoramiento de técnicos brasileños porque Uruguay no tenía experiencia en esta enfermedad.
Fuente: Agromeat, 20 de abril.


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