Aunque el consumo de carne en Argentina está en sus mínimos históricos, la producción ganadera durante 2011 resultó un buen negocio ya que la actividad se manejó con niveles de precios aceptables y una oferta que va recomponiendo su stock. Esa es una de las conclusiones de un informe de los especialistas del mercado ganadero de la Bolsa de Rosario (Rosgan).
Según los datos del Mercado de Liniers, los precios de los terneros en diciembre fueron 15% más altos que hace un año, mientras que los novillos se pagaron 18% más y las vacas buenas estuvieron ocho por ciento más arriba que en el mismo período de 2010. Hay que recordar que en algunos meses del año pasado los valores estuvieron más altos que en diciembre.
En los últimos meses de 2011 la demanda de terneros de invernada se redujo, lo que provocó una estabilización de los precios que se ajustaron a la dinámica del mercado. De todas maneras, el balance apunta la consolidación de la presencia del invernador tradicional de Argentina, que volvió a repoblar parte de su campo, antes dedicado en su totalidad a los cultivos, con lo que diversificó el riesgo de sus inversiones.
Los valores sostenidos permitieron al criador seguir recibiendo buenos precios si se los analiza desde el punto de vista histórico, con un valor del animal gordo en pie que se fue manteniendo y recién en el segundo semestre comenzó a reducirse. Por la baja de los precios agrícolas internacionales, la ganadería con los actuales valores- seguirá siendo un segmento interesante para continuar con el esquema de diversificación.
La contracara de este panorama es el feedlot (engorde a corral). El reporte señala que esta actividad padeció durante 2011 el impacto de la pérdida de las compensaciones. Otro sector que perdió fue el de la industria frigorífica. El aspecto crucial, en este caso, pasa por las limitaciones de las exportaciones que, durante mucho tiempo, fueron el motor de la actividad.
Además de los factores internos, sobre los frigoríficos impacta también la crisis europea que recorta la demanda. Para complicar aún más el escenario, se agrega la caída del precio del cuero, principal componente del recupero del sector.
Obviamente, los inconvenientes para las exportaciones también alcanzan a los invernadores que frenaron con el crecimiento del novillo pesado, lo que afectará en este 2012 a la industria que sobrevive con Cuotas Hilton otorgadas siempre a último momento.
El informe de la Bolsa rosarina indica que la escasez de la oferta vacuna comienza a revertirse lentamente; sin embargo antes provocó un alza de los precios al consumidor y empujó a los argentinos al consumo de pollo y cerdo. La oferta empezó a recuperarse, aunque de manera incipiente, lo que podría impactar en un futuro en un reacomodamiento del precio de la carne vacuna hacia la baja.
De acuerdo a un trabajo realizado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) la caída de la participación de las hembras (madres) dentro del total de la faena augura una recuperación de la cantidad de animales más optimista de lo que se venía viendo.
Mientras algunos analistas consideran que esa recuperación se daría en 2020, para el vicepresidente del Ipcva, Miguel Schiariti, puede lograrse más rápido si el negocio no se vea afectado por desincentivos económicos, enfermedades o desastres climáticos que impacten negativamente.
Fuente: Agromeat, 8 de marzo.


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