Amarillo, Texas (De un enviado especial).- Al llevar a los novillos a los 600-650 kilos como peso final de faena, la ganadería estadounidense cuenta con un actor que en la Argentina ya no existe más: el recriador o el stocker, según la denominación norteamericana. El stocker es quién compra los terneros al criador con un peso que va entre los 160 y 200 kilos para llevarlos a pasto, en general con verdeos de invierno, hasta los 300 kilos, peso aproximado con que vende los novillitos a los feedlots que los terminan a grano en los corrales de encierre.
Como se sabe en la ganadería argentina no hay lugar para desarrollar esta actividad al tener un peso de faena sustancialmente más liviano, los pocos novillos de exportación se terminan a los 480 kilos.
Keith Long recría 2400 novillos en los campos poco profundos de Kansas donde las pasturas naturales del Ferrell Ranch es su mejor y único activo. Tiene como única empleada fija a Becky Rhodus y contrata a los vaqueros cuando el trabajo lo requiere.
Los objetivos de su trabajo son muy simples y además estacionales: antes del 10 de agosto, fecha en que da por terminada la temporada, debe cargar 100 kilos sobre cada novillito que entró el 20 de abril a sus pasturas de alta digestibilidad.
El manejo de Keith Long es una excepción entre los stockers ya que la mayoría, en particular los más grandes y profesionalizados, engordan sobre verdeos de invierno.
Pero ninguno se salva del trabajo de acondicionar las tropas de terneros que en general vienen con un muy mal manejo por parte de los criadores: altos porcentajes de terneros sin castrar, con muy pobre inmunidad y susceptibles a contraer enfermedades.
El stocker es el eslabón que une y compatibiliza una cría muy atomizada y amateur con la profesionalidad de los corrales de engorde.
Fuente: La Nación, Suplemento Campo, 9 de julio.


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